
TICA. Cogidos
por un cielo interior
El pasado 2006 vio la publicación de “Lo
que sea por mi destrucción”, mágico
primer álbum del dúo peruano Tica. Seguidamente
te contamos un poco de la historia y vivencias de Fabiola
Vásquez y Christian Galarreta o cómo es
que se ha producido en la escena electro limeña
esta flor (en quechua –idioma incaico- “tica”)
que hinca profundo en las venas del bliss pop y termina
elevándolo por encima del ruidismo, dejando con
vida tras su paso sólo joyas inclasificables.
La vida musical de la dupla Fabiola/Christian comienza
en la época en que él preparaba la creación
del aplaudido “E.Muss” de su proyecto, en
aquel entonces post rocker, Evamuss. Ella colaboraría
con guitarras y sublimes voces en un par de canciones
de aquel cassette, luego formaría parte del grupo
que ideó el alucinante “Noika-Koita”,
corrían los días de fines del siglo pasado
cuando ellos se encontraron y asombraron sin haberlo planeado,
tan solo como suele ocurrir. Fabiola venía de participar
en un proyecto bastante afín a Swallow –una
estupenda banda etérea de la 4AD- con sus amigos
Wilber Dueñas y Raúl Ochoa (quien luego
daría vida al proyecto M.A.R.U.J.A.) y, como ya
es sabido por los feligreses locales, Galarreta militó
hacia mediados de la década pasada en los enajenados
Diosmehaviolado (sic). Luego, ya prendados de amor o algo
que puede ir más allá de eso, ambos comienzan
a jugar con las sonoridades electrónicas producidas
por softwares de avanzada y osciladores pero también
por las siempre bienvenidas pedaleras de efectos y hasta
por alguna secadora de cabello (¡!).
Los dos irían construyendo, modificando y sumando
las canciones que terminarían envueltas en “Lo
que sea por mi destrucción”. Pero no se crea
que ha resultado fácil para el tándem congeniar
musicalmente, ellos sienten el impulso de “luchar
como dos tiburones en una tempestad para liberar su fuerza
creativa”, a lo Maldoror, nos cuenta Christian.
Tampoco es que les sea fácil tras todo este enredado
trajinar, decidir cuándo un tema está ya
terminado o publicable: “nunca estamos muy contentos,
hacemos muchas versiones de nuestros temas pues a veces
lo primero que tenemos es un resultado fresa y moderno
que tendemos a rechazar con furia”.
Sortear estos escollos es cosa del día a día
para estos bulleros músicos. Los hemos visto sorprender
a sus acólitos abriendo sus conciertos con covers
de algún grupo chicha nacional, cover que, obviamente,
era triturado, masacrado y vuelto a la vida en forma de
flor sangrante como a ellos les agrada. Y es que uno puede
percibir en las canciones que conforman su debut cierto
afán por incordiar o expresar una postura que más
allá del éter que profesa (“pájaros
de miel con un cielo adentro”, “organodadora”)
es también un llamado a no sucumbir a la molesta
opresión que vivimos a diario, “las líricas
hablan de liberación… es nuestra forma de
ver las cosas… no nos importa si no hay racionalidad
o altruismo en eso, no interesa, se trata de ser honesto
y hacerlo música”. Tan claro y evidente como
una dolorosa explosión en alguna embajada o ¿por
qué no? en alguna iglesia.
Afuera de su búnker situado en el distrito limeño
del Rímac ocurren miles de cosas, las más
comunes que pueden suceder por aquellos parajes en donde,
además, el ruido tiene forma de peligro y viceversa.
En este “contexto” –para usar un término
de moda- Vásquez y Galarreta se mueven como estrellas
en el mar (y del mar), y han creado un ente que se erige
como verdadera manifestación de lo que es la música
vivida genuinamente, sin poses ni aspavientos trasnochados
o hasta ridículos –es extraño pero
en el mundo arty subterráneo limeño puede
suceder de todo- dejándonos principalmente su actitud
luchadora, mágica y rupturista además de
un puñado de excelentes canciones para un mundo
que ya en el siglo 21 se permite originar este tipo de
rarezas a la vuelta de la esquina, justo como si tuvieras
una mina de oro al alcance de la mano o en tu misma ciudad,
en donde las batallas salvadas día tras día
contra la realidad y contra todos esculpen estos “monstruos”
con cabezas de medusas, que pueden muy bien hipnotizar
y revivir alegrías o esperanzas en todo aquel humano
que conserve aún vivos los colores originales de
su alma.
Tras lo escuchado y experimentado, la escena alternativa
latinoamericana resulta innegablemente fortalecida con
gente como Tica que no hacen sino mantener viva esa necesaria
rebeldía inteligente en un medio como el nuestro,
en donde los que tienen el poder de comunicar están
interesados más que nada en envilecer o embrutecer
al público auspiciando personajes que sólo
tienen para manifestar su extraordinaria falta de pensamiento,
originalidad y distancia crítica. “No existe
futuro” dice Tica, mas yo creo que algunos nacen
preñados de él.
Links:
www.myspace.com/ticaticatica
www.aloardi.net
Wilder Gonzales Agreda.