Foto: Ivan Daguer

THE OLD HAUNTS
Miércoles, 14 de Mayo de 2008.
Cakeshop, New York.

Nunca tuve la oportunidad de poder ver a Dead Moon en vivo. Y bueno, bajo ese contexto, The Old Haunts asomaban como un buen premio de consuelo, esperanzado en que la banda pudiera subir sus bonos en directo y resaltar mas virtudes de las que han asomado de manera algo tímida en sus discos.

La verdad es que el concierto tuvo resultados disímiles. Porque si bien, algo de magia y buenos momentos son desplegados por el trío, también hay una cosa en el ambiente que suena algo desgastada e involucionada al no agregar mas elementos a un estilo musical que por mucho que sea parte de una tradición musical perteneciente a una área geográfica determinada (en este caso, la costa noroeste de los Estados Unidos), algún pequeño gesto de progreso ayudaría muchísimo a elevar la temperatura de sus shows y por que no, de su discografía y propuesta musical, lo que marcaría un punto a favor para el grupo.

Cuando la banda se pone las pilas, da la impresión que rápidamente van a encender la mecha; pero por otro lado, da la impresión de que esta canción ya la escuchaste muchas veces y todo se vuelve algo previsible, trayendo como consecuencia que el concierto termine resultando en un mero desfile de canciones. Por otro lado, el escaso público presente esa noche, hace que las cosas se enfríen mas de lo que deberían, sobretodo luego de esperar que pasen tres bandas antes de lo que viniste a ver. En fin.

Aun así, The Old Haunts suenan mucho más energéticos que en sus trabajos de estudio. Las versiones de su último disco, “Poisonous Times” (Kill Rock Stars, 2008), fueron mucho mas poderosas y crudas, acercándose a un formato mucho mas cercano al de una banda de garage rock, lo que afortunadamente brinda un sabor levemente distinto a sus canciones, que por otro lado, no pueden sacarse la carga de las bandas que los influenciaron.

Y paradójicamente, el frío inicial de un Cakeshop semi vacío, terminó conspirando de manera positiva para que la atmósfera se hiciera mucho más íntima y el concierto terminaría siendo una pequeña celebración entre músicos, fans y amigos de la banda... pero no mucho mas que eso.


Iván Daguer.