Foto: Ivan Daguer

LUCKY DRAGONS + KEMIALLISET YSTAVAT + THE SKATERS
Sábado, 24 de mayo de 2008
The Silent Barn, New York.

Este tipo de noches fantásticas no suceden todos los días. Muchas veces, por mas atractivos que son los carteles, generalmente terminan decepcionando y mermando las expectativas de jornadas que podrían haber sido redondas pero por lo general no lo son. Lo exhibido por las tres bandas (aunque la jornada contó con mas músicos, que fueron parte de una entretenida y dinámica maratón) fue una refrescante muestra de un sonido y una estética que al parecer aun tiene mucho que mostrar; mal que mal, se estuvo en presencia de uno de los mejores conciertos en los últimos meses.

Teclados de juguete, un tambor, una flauta, un micrófono y un par de pedales son los ingredientes que utiliza The Skaters para lograr con suma facilidad, un estado de trance que hipnotiza rápidamente al oyente, basado en una simple fórmula repetitiva que en algún momento podría asociarse a algún tipo de ritual chamanístico, en donde el maestro de ceremonia logra alcanzar el bloqueo mental de los asistentes a la ceremonia. Musicalmente, la receta de The Skaters podría ser lo más cercano a un evento de esas características, en donde pareciera que el tiempo se detiene. Las luces de la cocina en donde se desarrolla el show, permanecen apagadas y solo el destello intermitente emitido por algunas luces navideñas concentradas en el piso, es el único dejo de luminosidad que solo ayuda a acrecentar la sensación psicodélica. Notable.

Y si bien, los finlandeses Kemialliset Ystävät desplegaron un set bastante mas estructurado, con un sonido que podría ser comparado con el colectivo chileno La Banda’s (“Cindy’s Jam”), su origen geográfico los hace trazar ciertas diferencias que ayudan a crear un sonido particular, con algunas reminiscencias a Trad Gras Och Stenar y Amon Duul, especialmente cuando sus creaciones derivan a un sonido más cercano al folklore escandinavo. Numerosos instrumentos no convencionales como timbres de bicicletas, pitos o campanas, ayudan a complementar una propuesta en la que el trabajo de dos guitarristas y un bajo, son esenciales para mantener la propuesta en pie y funcionando de manera óptima, lo que les permite lograr expansores climas que no dejaron a nadie indiferente.

Lo de Lucky Dragons merece una mención aparte. La hermosa conjunción de electrónica, percusión, alucinantes proyecciones y ritualismo, ha hecho poner las cosas en otra dimensión, creando un producto realmente original que encanta e hipnotiza instantáneamente. En esta ocasión, numerosas piedras que rodeaban a un dispositivo electrónico que funcionaba como una suerte de theremin, fueron siendo entregadas a los espectadores que se encontraban en las primeras filas. La interacción entre los músicos, las piedras, el público y el dispositivo sonoro iba creando diferentes timbres, los que iban siendo modificados de manera aleatoria, según el movimiento y acciones de los que se encontraban alrededor de este “generador de sonidos”, creando hermosos tonos que iban adornando un sonido base emitido por los músicos que logra un hermoso y extraño momento, en el que gran parte de la audiencia unía sus manos, entregando energía a las piedras, para que estas modificaran el sonido a medida que se acercaban al dispositivo electrónico.

Luego de llegar al clímax sonido, las piedras son reemplazadas por algunos cables y mientras los músicos despliegan delicados sonidos generados mediante unos pequeños instrumentos de cuerdas que solo ayudaron a hacer del incomodo subterráneo en donde realizaban su actuación, una suerte de gruta inmaculada.

En días en donde las propuestas creativas son una raza en extinción, aun se dejan ver ciertos destellos luminosos que siguen estirando el camino hacia el futuro. Y si bien, las innovaciones son cada vez mas y más sutiles, estas aun existen y es necesario destacarlas para continuar describiendo el mapa evolutivo musical. Esa cosa fresca y urgente de sus propuestas, se trasmite en el ambiente y convierte este tipo de eventos en una cosa mucho más excitante que ir a perder el tiempo con cualquier producto de moda que se encuentra repitiendo fórmulas que ya han sido probadas y exprimidas hasta el hartazgo.

Iván Daguer.