Foto: Kaco San Cristóba

CAFÉ TACVBA
Sábado 31 de mayo de 2008
Casa del Deporte, Concepción.

La presentación del cuarteto mexicano en Concepción se planteaba como la visita más interesante del primer semestre; una banda que gira por el mundo con notable destreza. De Japón al festival Coachella y en la misma agenda, la capital penquista, el último y frío eslabón de la gira más ambiciosa de un grupo latinoamericano.

El auge que ha ganado la banda con un disco como ‘Sino’ responde a la sola presentación de lucidez y destreza, un camino que la banda renueva con frescura en cada disco, siendo esta última placa la que reubica a los tacubos en un rodaje de primer nivel; grandes giras, festivales de importancia, un camino forjado desde la originalidad e independencia que hoy surca los cinco continentes ya con diez placas como base.

Entre el frío y el desgano fue como la banda saltó al gimnasio deportivo con la última placa por delante. Un repertorio reducido (en comparación con las tres horas que acostumbra) dejaba en claro que no había pausas ni descanso, frente a ello, el ritmo que tomó el set fue en alza directa, más aún cuando el sonido respondió de manera certera para copar la sala. Así, un paseo por temas conocidos, una presentación que no se excede en recursos, sino que sólo se limita a interpretar de manera cálida, precisa y renovada cada canción, un sonido directo que hilvana el repertorio con seguridad.

Secundados por Luis Ledezma en batería, los hermanos José Alfredo y Enrique Rangel conectados a pelo a través de las cuerdas. Casi estáticos, sacando lo más nítido de su interpretación. Más atrás, Emmanuel del Real quien asegura con programaciones y efectos la progresión electrónica de los temas. Un armazón de sonido ensamblado a la perfección en su conjunto, incluso a tres guitarras, demostrado también en cada intervención solista entre cada corte. Parados como un equipo de fútbol, es Rubén Albarrán (esta vez, Cone Cahuitl) quien plantea un ataque certero. A través de su calidad vocal, de su movimiento y capacidad de desdoblarse en escena es que aprovecha todos los espacios, incluso hoy a través de la guitarra.

Un concierto a la altura, casi veinte años de trabajo demostrados en dos horas de show que fueron una advertencia al presente gris que presenta la música. Alejado de presentaciones débiles y discos mediocres, el camino que se abre Café Tacvba hoy es tan amplio como la distancia que guarda con el pobre desarrollo de la actual música en español.

Kaco San Cristóbal.