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The
Warlocks. Viernes, 19 de octubre de 2007. Luna Lounge,
Williamsburg, New York.
The Warlocks fueron señalados alguna
vez como la banda mas cool del mundo. Méritos no les faltaban.
Un puñado de chicos drogadictos que parecían mas
ser parte de una pandilla callejera con estilo que un grupo rockero
con una estética contemporánea y predecible. Largas
horas escuchando a bandas como Spacemen 3, The Red Krayola, Velvet
Underground, y Jesús and Mary Chain, entre otras, originaron
un potente sonido psicodélico que capto la atención
del ya fallecido Greg Shaw, de Bomp! Records (Sello independiente
curtido bajo los diez mandamientos del verdadero rock and roll)
y de ahí su posterior explosión que fue coronada
con su ingreso a Mute.
Cuando todo parecía indicar que la banda
se acercaba a un merecido estrellato, todo se desmoronó.
La presión por editar un disco “radio friendly”,
con campanas de marketing y videos promocionales, termino por
colapsar a un grupo que venia curtido en otro ambiente. Este corto
de circuito tuvo como desenlace el fin de la relación con
el citado Sello Robos de instrumentos y un largo receso desencadenarian
el alejamiento de algunos músicos que habían estado
presentes en la banda desde los primeros días.
Pero la verdad es que Bobby Heshcker es el cerebro
de la banda y todo el concepto de The Warlocks pasa por él.
Es inconcebible imaginarlos sin su presencia, así que en
vez de lamentar tantas situaciones negativas, por que no mejor
aplicar el concepto de “Destroy and Rebuild”, frase
característica en las camisetas del grupo. Manos a la obra:
nuevo disco y nueva formación que hacen aparecer a la banda
como que nada ha pasado en todo este tiempo.
Lo ofrecido en el Luna Lounge fue un concierto
crudo y potente, de esos que cuesta cada día mas encontrar.
EL grupo parecía estar probándose ante la audiencia,
como si fuesen chicos adolescentes en sus primeros días
como músicos. Los temas de su nuevo disco (“Heavy
Deavy Skull Lover”, Tee Pee, 2007), sonaron muy convincentes;
y más allá de algunas sutilezas que podrían
marcar cierta distancia con respecto a lo creado en el pasado,
la canción es prácticamente la misma. El talento
de Heshcker sigue presente y da la impresión de que esta
bastante lejos de extinguirse. La pared sonora creada por tres
guitarras es letal. La base rítmica compuesta por dos kits
de percusión logra un hipnótico efecto que solo
ayuda a acrecentar la sensación psicodélica. La
música sonando mas fuerte de lo recomendable, lograba esa
excitante sensación de cuando el volumen de las guitarras
se siente como ráfagas de viento azotando tu piel.
Sin haber experimentado la audición de
su nuevo disco, queda la impresión de ver a una banda que
se siente mas a gusto en las actuales condiciones. Un saludable
back to the roots… Algo que también deberían
hacer muchas bandas que le vendieron el alma al Diablo.
Iván Daguer.
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