El sueño de la casa propia + A. Solar y Niño Invento. Sábado, 19 de Mayo de 2007, Bar La Tertulia, Valparaíso.

Valparaíso por estos días está con un clima extraño. No sé pero estas últimas semanas se ha dejado sentir un frío intenso que ha hecho espantar a los porteños de su habitual rutina de fin de semana, sobre todo este último que fue largo. La helada noche del sábado pasado fue lánguido, de calles solitarias y bares semivacíos, que se contrasta con mucho con el paisaje nocturno habitual de la ciudad.

Lo sé, yo también me hubiera quedado en mi casa, sintiendo el sofocante calor frente a una chimenea, bebiendo un buen vino y escuchando una agradable música mientras afuera, las personas tratan de engullirse y escapar de ese vaho helado y truculento aire que los persigue; las observo por mi ventana y me río de ellas, burlesca y cruelmente, disfrutando en mis aposentos.

Pero esto también me enceguece. No entiendo eso de estar encerrado entre cuatro paredes, cuando afuera está pasando algo, que me está llamando. Por eso decidí desafiar a la temperatura; polerón, chaqueta, guantes, gorro, etcétera, listo y preparado para dar la pelea. A primera vista,no había algo atrayente, pero me llama la atención esa silenciosa red de colaboración que se está tejiendo en el Bar La Tertulia.

Digo red, a toda esa gama de eventos que se ofrece en forma silenciosa, sin meter mucho ruido a un grupo de personas que busca algo nuevo y diferente por acá. Sobre todo se trata de proyectos musicales que están dando que hablar o en pos de hacerlo. La novedad de todo esto, es la idea de intimidad que se produjo en el pequeño escenario del lugar, donde un artista o un proyecto con ganas y esfuerzo, muestra todo un repertorio, diría casi para los amigos.

Eso es lo que ocurrió este día con ESDLCP (El sueño de la casa propia) y A. Solar y Niño Invento, dos propuestas latentes y con deseos de demostrar su potencial al público que realmente lo necesita. El lugar, entre la luz de las velas y el claroscuro de la iluminación, era presenciado en su gran mayoría por camaradas e invitados quienes repartían una confianza y tranquilidad a todo el entorno.

Casa propia o José Cerda, mostró piezas de su trabajo elegante propuesta; electrónica de diminutas piezas que se posaba sobre guitarras acústicas desfragmentadas y se llenaba de la mejor esencia de otras composiciones. Escondido tras esas mezclas y esos quiebres melódicos y visionarios, ESDLCP, se ha trasformado en uno de los proyectos más interesantes del último tiempo salidos de esta zona.

Luego A. Solar junto a la compañía de Niño Invento (Andrés Acevedo), se pasearon entre la experiencia revival folk de características solitarias. Aunque el acompañamiento básico de Niño Invento de coros, melódicas y platillos, el sonido seguía siendo austero. La principal explotación venía siendo sin duda la voz absorbente y de efectos narcóticos de Solar, un torrente de gritos que se condensaban perfectamente con la acústica de su guitarra.
Cuando subieron sus invitados la cosa cambió. Una banda de proporciones se estaba escuchando; xilófono y acordeón se sentía como el acompañamiento que hacía falta. Por fin se estaba gestando la verdadera unión que hacía falta ahí adelante; ese derroche de talento ahí adelante era el clímax que hacía falta y abajo eso se trasmitía en vítores, gritos y muchos aplausos.

Pero la jornada terminaba. Rápidamente todos desaparecen y el lugar queda vacío. Tengo la extraña sensación de que esto no ha terminado sino que recién comienza; acabo de presenciar a dos propuestas que sin duda darán que en algún tiempo más darán que hablar. Por eso el frío de vuelta a casa se transforma sólo en una anécdota; la ansiedad de escuchar el nuevo disco recién comprado a uno de ellos me espera.

 

Texto y Foro por Oscar Martínez.