The Raveonettes

 

The Raveonettes. Domingo, 11 de Marzo de 2007. Maxwells, Hoboken.

Resultaba curioso ver como se las arreglarían los Raveonettes para salir airosos con un set mas “intimo” y con un limite musical auto impuesto, usando guitarras, un bajo y un par de tambores. La respuesta: un show contundente, lleno de electricidad, reverberación a mil y que en muchos momentos, pudo lograr esa tan deliciosa redención sónica que generalmente marca la diferencia entre las bandas, un show del montón y uno de esos que pasa rápidamente al olvido.

Los sonidos de la guitarra evocaban de inmediato a gentuza como The Cramps o Link Wray, solo por nombrar un sin fin de artistas con los que los daneses podrían ser comparados pero afortunadamente, la cosa no se queda ahí. Se esfuerzan por pagar tributo a sus nobles influencias y una prueba fehaciente de aquello, fueron las versiones de bandas como Sonic Youth y The Gun Club (que ejecutaron esa noche), las que más allá del hecho anecdótico, sirven también como referentes para comprender el sonido de The Raveonettes, en donde no todo es revisitación, sino que hay un interesante filtro que se aprecia claramente en su música.

Por otro lado, toda esa idea de urgencia se vio reflejada en el concierto. Versiones desprovistas de un gran aparataje técnico y solo confiados en el poder de sus guitarras, sus voces y sus guiños a los 50s y 60’s, en donde todo sonaba reverberado a full.
Hay un dominio cabal de todas sus influencias, las cuales son manejadas eficazmente por la banda. Desde el minimalismo de la Velvet Underground hasta algunas bandas independientes de los 80’s que jugaron con toda la idea de caos sonoro que (generalmente) coquetea con la psicodelia.

Daba la impresión que la banda dejaba ver su estado mas intimo y puro, simulando sesiones compositivas, sobre la base de un par de guitarras y algunos efectos, con los que realmente no necesitan de mucho mas para que la cosa prenda. Quizás no logran el incendio pero hay una llamita viva que definitivamente esta allí, esperando a que en cualquier momento reciba el combustible necesario para arrasar con todo.

Texto: Iván Daguer.