Lightning Bolt

 

Lightning Bolt . Sábado, 24 de Marzo de 2006. 3rd Ward, East Williamsburg, New York.

El noise sigue gozando de muy buena salud. Prueba fehaciente de aquello son los dos llenos totales en Tonic para el No Fun End of the Winter Destruction (con Thurston Moore, Carlos Giffoni, Burning Star Core, Hototogisu y Prurient, entre otras luminarias) y las 600 personas que abarrotaron un loft en East Williamsburg para ver a Lightning Bolt, sin ningún tipo de publicidad en las Revistas y Diarios que usualmente echamos mano para enterarnos de lo que esta pasando en la ciudad.

Thurston Moore (Sonic Youth) afirmó alguna vez que el Noise venia a ser en esta década, lo que fue el punk en los 70’s y 80’s: Una escena que sé auto alimentaba de su público, y que incluía una activa participación de este en la creación de sellos y prensa independiente, lo cual ayudó en gran medida a generar una guía sonora para el auditor avezado.

Con la masificación de la escena “independiente” (Solo basta ver a The Arcade Fire en el número 2 de la lista de Billboard), el exceso de información (vía Internet) mas un público complaciente y dispuesto a recibir lo que sea (así como los metaleros, que ahora idolatran a los inofensivos Linkin Park), no se le puede exigir mucho a una camada de bandas y artistas mediocres.

Por esto mismo, un show como este cobra valor especial. Una escena verdaderamente retroalimentada, el Do It Yourself como principal mandamiento y una banda que ha sabido explorar eficazmente los estrechos limites del hardcore, para mezclarlo con velocidad, ruido, psicodelia, una actitud derechamente positiva y altas dosis de humanidad, de esa que la mayoría de las bandas independientes nunca han tenido.

La búsqueda musical de las figuras de esta generación, ha traído como consecuencia el rescate y (a la vez) bendición de oscuros (y no tanto) artistas olvidados ahí por décadas. Desde Vashti Bunyam hasta Trad Gras Och Stenar y también de gente como Anthony Braxton (quien editó un discazo junto a Wolf Eyes), Steve Reid (el experimento junto a Four Tet, paso a ser un proyecto estable) y ahora Sun Ra Akestra junto a Lightning Bolt. Esto ya no pasa del hecho anecdótico. Los abuelos vieron algo en sus modernos nietos y es hora de echarle para adelante para abrir el futuro, sin importar lo que vaya a resultar con esto.

Y la gente entiende que esta en presencia de algo importante. Porque más allá de pasarlo bien y disfrutar con esa bola mágica y emocionante de sonido (generada por una batería, un bajo y una voz filtrada por un micrófono de cuarta), hay conciencia que es aquí donde realmente se están escribiendo capítulos importantes en la historia del rock, independiente que detrás de todo esto haya una idea absolutamente romántica de por medio.

 

Texto y Fotos: Ivan Daguer.