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Oneida
+ The USAISAMONSTER. Sábado, 17 de Junio de 2007,
The Highline Ballroom, New York.
Fenómeno curioso el que sucede con ambas
bandas. Mientras los primeros ingresan en la categoría
de “banda querida por todo el mundo” pero al mismo
tiempo son ignorados por el público y la prensa; los segundos
logran captar acaparar la atención (que al parecer pasa
mas por su excelente nombre que por su propuesta artística,
la que al menos para el que escribe, produce un cierto rechazo)
con comentarios algo inseguros de gente que tal vez no esta del
todo conciente de lo que sucede en sus oídos, mientras
los escucha.
La fórmula de The USAISAMONSTER
se reduce simplemente a una suerte de rock progresivo minimalista
pasado por el filtro Lightning Bolt. Es decir, una guitarra, una
batería y ocasionales aportes de teclados, que en el fondo
desearían sonar como un pomposo combo progresivo de tres
décadas atrás. Toda la energía y buenas intenciones
que ellos pudieran tener, se diluye en una propuesta realmente
tediosa que se hace un poco difícil de soportar. Hay algunos
momentos aislados en los que podrían insinuar un quiebre
en lo que han mostrado en el último tiempo pero la verdad
es que sus esquemas compositivos son bastante cerrados y muy influenciados
por la escuela progresiva. Para algunos oyentes, quizás
esto pueda ser una delicia pero definitivamente el futuro de la
música esta por otro lado.
La presentación de Oneida
sencillamente fue excelente. La clásica formación
de trío fue apoyada esta vez con otro guitarrista y un
instrumento de viento similar a un clarinete, el que fue utilizado
básicamente para reforzar las atmósferas psicodélicas
que se iban creando a medida que las canciones transcurrían.
Es cierto que la música es lo que más importa, pero
el hecho de haber tocado en un lugar con una óptima acústica
y un juego de luces impresionante, ayudó a resaltar el
potencial del grupo y para ser honestos, casi todas las versiones
que tocaron, sonaron mucho mejores que en sus discos.
El ápice del concierto llega con “History
Great’s Navigators (de su reciente disco, “Happy New
year”, 2006, JagJaguwar) en donde las influencias del Kraut
Rock a la Neu! Se hacen más visibles que nunca, con la
batería sonando a mil y generando un pulso hipnótico
del que era imposible abstraerse.
No tengo claro que es lo que le falta a Oneida
para lograr ese reconocimiento artístico que andan buscando
desde hace mucho tiempo. Hay muchas bandas mediocres que logran
mayor atención mediática que ellos, y que más
encima, amparados por la complacencia de la prensa y público,
desesperados por encontrar el “next big thing”, alcanzan
una notoriedad realmente injustificada.
Ya se acabó el momento de Williamsburg
y las actuales condiciones sociales de la gran manzana, no auguran
un buen futuro para la música, al menos en un futuro cercano.
Las cuatro décadas de reciclaje musical, que han resumido
la escena de New York en estos últimos años, han
ido tirando del carro de la victoria a muchos entes que quisieron
pasarse de listos y también a otros que simplemente ya
entregaron todo lo que tenían que dar. Al ir haciendo un
resumen de todo lo sucedido en este tiempo, Oneida asoma como
uno de los pocos nombres que jamás logró perder
la coherencia, amén de las millones de tentaciones que
aun rodean a los músicos y hipsters de la zona. Cosa no
poca. El tiempo dirá si llegan a lograr el reconocimiento
esperado... quizás ahora no es su momento, quien sabe.
Texto y foto por Iván Daguer.
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