Sonic Youth

Sonic Youth + The Slits. Sábado, 28 de Julio de 2007. McCarren Park Pool, New York.

Era el concierto del verano en Nueva York. Mas allá de que la banda brindaba el último show en el que ejecutarían el disco “Daydream Nation”, la banda es una verdadera institución de la ciudad, gozando el respeto y admiración de un heterogéneo publico que abarcaba distintas generaciones. Desde padres con sus hijos sentados en los hombros, hasta adolescentes que no terminan de engancharse con su música, tan fresca y excitante como la que han realizado en las diferentes etapas de su carrera.

Este punto cobra una importancia vital en este comentario. Como es de suponer, la ejecución de “Daydream Nation” fue soberbia, de dientes apretados y sin pausas pero el mejor momento del show llego en el momento de los bises, en los que ejecutaron solamente canciones del disco “Rather Ripped”, música contemporánea y no desfasada en el tiempo como supuso ser la nostálgica lista de temas de su aclamado (por muchos) disco ochentero.

La banda ha sabido evolucionar en forma positiva, sin perder una gota de credibilidad o calidad artística. Su ultima trilogía de discos son una serie de exitosos ensayos que coquetean con canciones de supuesta accesibilidad pero que realmente se comportan como un huevo de serpiente. Toda la calma que ronda alrededor de sus ultimas composiciones esta cobijada por una serie de eficaces arreglos minimalistas, los que a medida que van transcurriendo las audiciones de sus discos, van aflorando y logrando el efecto auditivo esperado. Todo un logro para una banda que sobresale sin problemas del resto de sus contemporáneos. Solo basta girar la cabeza y ver un montón de reuniones inútiles que intentan recrear un pasado que supuestamente fue mejor, pero que solo se quedan en esa patética imagen.

Otras bandas de aquellos años, como The Slits, intentan asumir riesgos, grabando nuevos discos e intentando revivir viejos laureles. Pero si no hay algún tipo de innovación en su propuesta, la cosa se diluye tal como su actuación, en el que intentaron hacer participar (sin suerte), a un público que definitivamente sabía bien lo que quería ver y precisamente era a una banda que no cuenta aun con la palabra estancamiento dentro de su diccionario.

Cada vez que se tiene la oportunidad de ver a Sonic Youth en vivo, surge la misma reflexión. Cuesta entender la actual complacencia y aceptación de la mediocridad como norma general. Es realmente terrible que una banda longeva como ellos, sigan siendo protagonistas en esta generación y más encima, que continúen dando lecciones de integridad y coherencia a una generación que tiene el deber de tomar su bandera de lucha. Quizás ellos son el último bastión visible de una estructura musical y social obsoleta, como lo es el rock independiente y tal vez no sea culpa de las bandas más jóvenes el momento actual de este. Lo que sí esta claro, es que mientras ellos sigan vivos, siempre va a haber una esperanza de que las cosas puedan ser diferentes y ese espíritu de verdadera juventud, sigue siendo una cosa impagable y única, que solo se ve en una entidad como ellos.

Iván Daguer.