Black Dice

 

Black Dice + Sightings + Excepter. Sábado, 6 de Enero de 2007. The Bowery Ballroom, New York.

ELa New Weird Americana se ha ido decantando con el paso del tiempo. Hay aristas (de este poco ortodoxo conglomerado de bandas), que ya dieron todo lo que tenían que dar (en el caso del free folk), mientras que otras propuestas continúan trabajando al limite de sus posibilidades, con un futuro incierto, pero que esta mas cerca de seguir entregando satisfacciones en vez de sucumbir como un ave fénix.

Cada vez que hay la oportunidad de ver a los Excepter, surgen los mismos cuestionamientos, a medida que se desarrolla su actuación. Nadie pone en duda su exitosa búsqueda de sonido, la cual les ha brindado un cierto reconocimiento mediático que no se traduce en un goce auditivo a la hora de escuchar sus discos. Paradójicamente, ese gran despliegue de recursos (principalmente electrónicos) rápidamente termina desembocando en una cosa plana y carente de excitación. Por mucho que hayan incluido (para esta actuación, al menos) a un par de chicas que aportaron, voces y vientos, la cosa como que no cuaja.

Sightings levanta la puntería con un potente show, que fácilmente podría ser una versión de cualquier acto no wave de fines de los 70’s. El tiempo no pasa en vano y se nota que su propuesta ha sido pasada por algunos filtros que difícilmente podrían hacer citar aquella comparación. Porque si bien, el trío, con una base rockera convencional (guitarra, batería, bajo), se las arregla para hacer un trabajo absolutamente convincente, lleno de disonancias, tensión y un excelente manejo de climas (y de sus instrumentos), que les permite mantener una coherencia absoluta de principio a fin.

Si referentes más próximos de esta generación de bandas (solo basta citar a Sonic Youth) hacen gala de este domino musical, acá la cosa parece haber sido aprendida al pie de la letra, en pos de una búsqueda de sonido que a diferencia de sus colegas que abrieron el concierto, suena mucho mas fresca y excitante. Quizás tenga mucho que ver esa formación rockera convencional. Cero máquinas extrañas y una convicción total de que aun se puede ser original solo tocando con instrumentos convencionales.

Y hablando de instintos rockeros. La muralla de amplificadores que siempre adornan los shows de Black Dice, podría hacerlos pasar fácilmente como una banda de heavy metal ávida de romper tímpanos. Mas allá de este detalle, la actitud rockera (Que supone ser sinónimo de riesgo y compromiso) sigue siempre presente en el despliegue sonoro de la banda. La compleja amalgama de sonidos y poli ritmos (que son su sello de fábrica) desplegados por el trío, la verdad es que dan para mucho: En un momento en el que todo parece ser free jazz, súbitamente muta a una cosa cadenciosa que coquetee peligrosamente con el baile, para luego pasar al noise. Y claro, todo sazonado con altísimas dosis de psicodelia, hace que este sea en la actualidad, un producto único en su especie.

Su música es tan efectiva tanto en sus discos, así como en sus presentaciones en vivo, en las cuales pueden reproducir sin problemas, las complejas estructuras que son parte de su deliciosa propuesta. Esa cosa positivista de su oferta, también se ve reflejada en vivo: gran parte de la audiencia, bailando al “ritmo” de su música.

Es bueno tomarle el pulso a ciertas tendencias protagonistas de esta década y ver que por ahora, siguen gozando de buena salud. Cada día se van estrechando los pocos márgenes creativos existentes, y otorga un dejo de esperanza el saber que entes revolucionarios como Black Dice, aun nos pueden seguir llenado de goce auditivo.


Texto: Iván Daguer.