| La
noche del viernes es en Santiago una oportunidad variada
de entender cómo se desarrolla la música en
nuestro país, con una cartelera agitada, optamos
por un lugar mítico, el Galpón Víctor
Jara, un recinto que de seguro se perfila como parte de
los “templos sagrados del rock”, a su vez, la
banda de esta noche era para no perder: Weichafe y el lanzamiento
de su cuarto disco, Harto de Todo.
Diez de la noche y la barra está
ahí, jugando de local, acostumbrados a hacer presencia.
Para mí (y esto es muy personal) es bastante extraño
comprender el fenómeno “weichafero”;
por un lado, creo que su hinchada debe ser de las más
incondicionales dentro de la escena rock –que ya exige
cierta dependencia-, en sus tocatas se pasa bien, se escucha
buena banda y se comparte con gente que está en lo
mismo. Curiosamente, es acá donde se encuentra (y
siempre) tipos que no encajan. Petulantes, arribistas, inmaduros,
son los menos y espero que, justamente, cada vez sean menos,
por el bien de lo que vivimos ahí. Pasada ya la hora,
la gente instalada y el clásico lienzo rojo dejaba
todo lo que estaba en escena en completo misterio. Ya bien
entrada la noche, previa proyección promocional se
baja el telón y comienza la acción, el trío
está en escena dispuesto a darlo todo hoy. Curiosa
la postura que adopta la banda, con Marcelo, Angelo y Mauricio
de izquierda a derecha, más power, más unión
sobre lo que vemos en escena. Un riesgo, un acierto.
Si ya encontramos que la postura de la
banda era algo inusual, el repertorio también impactó
de manera positiva. No fue el típico lanzamiento
en el que la banda toca el disco completo y se retira. No
señor, esta vez el trío preparó un
listado especial que mezcló nuevas creaciones con
el repertorio clásico. Y claro, los resultados superaron
las expectativas, el rock mantuvo la noche en alto y la
familia dio su aprobación, muchos incluso ya coreando
lo que son los surcos de esta nueva entrega. Con este cuarto
disco, Weichafe se desmarca de todo y parte al galope, a
la aventura. Si bien dejó hace tiempo de ser una
banda del montón, hoy el trío no está
en la onda “rocanrolera” de romper el cielo
a punta de riffs y potencia, la madurez deja su marca y
el sonido de hoy es variado, atrevido, explorativamente
honesto. El show dio para todo, hubo momentos extremos,
otros bastante alejados de lo que acostumbramos a ver en
esta agrupación, pero todo dentro de un hilo conductor
bien delimitado, bastante fuerte y decidido en proyectar
la banda hacia un sello que concorda con el tiempo y los
discos que hay en su historia.
En esencia, el lanzamiento de la cuarta
placa de Weichafe fue un evento que supera toda marca, de
seguro que el trío está dentro de los grandes
del rock vigente nacional, 30 temas en más de dos
horas es una performance destacable del punto en que la
banda deja todo en la cancha a cada instante y “Harto
de Todo” es una invitación a cómo un
rockero se levanta al otro día y a pesar de la resaca
sigue en pie en la lucha por ser libre, exigiendo respeto.
Texto y
fotos: Kaco San Cristóbal.
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