Weichafe . Viernes, 3 de Noviembre de 2006, Galpón Víctor Jara, Santiago.

La noche del viernes es en Santiago una oportunidad variada de entender cómo se desarrolla la música en nuestro país, con una cartelera agitada, optamos por un lugar mítico, el Galpón Víctor Jara, un recinto que de seguro se perfila como parte de los “templos sagrados del rock”, a su vez, la banda de esta noche era para no perder: Weichafe y el lanzamiento de su cuarto disco, Harto de Todo.

Diez de la noche y la barra está ahí, jugando de local, acostumbrados a hacer presencia. Para mí (y esto es muy personal) es bastante extraño comprender el fenómeno “weichafero”; por un lado, creo que su hinchada debe ser de las más incondicionales dentro de la escena rock –que ya exige cierta dependencia-, en sus tocatas se pasa bien, se escucha buena banda y se comparte con gente que está en lo mismo. Curiosamente, es acá donde se encuentra (y siempre) tipos que no encajan. Petulantes, arribistas, inmaduros, son los menos y espero que, justamente, cada vez sean menos, por el bien de lo que vivimos ahí. Pasada ya la hora, la gente instalada y el clásico lienzo rojo dejaba todo lo que estaba en escena en completo misterio. Ya bien entrada la noche, previa proyección promocional se baja el telón y comienza la acción, el trío está en escena dispuesto a darlo todo hoy. Curiosa la postura que adopta la banda, con Marcelo, Angelo y Mauricio de izquierda a derecha, más power, más unión sobre lo que vemos en escena. Un riesgo, un acierto.

Si ya encontramos que la postura de la banda era algo inusual, el repertorio también impactó de manera positiva. No fue el típico lanzamiento en el que la banda toca el disco completo y se retira. No señor, esta vez el trío preparó un listado especial que mezcló nuevas creaciones con el repertorio clásico. Y claro, los resultados superaron las expectativas, el rock mantuvo la noche en alto y la familia dio su aprobación, muchos incluso ya coreando lo que son los surcos de esta nueva entrega. Con este cuarto disco, Weichafe se desmarca de todo y parte al galope, a la aventura. Si bien dejó hace tiempo de ser una banda del montón, hoy el trío no está en la onda “rocanrolera” de romper el cielo a punta de riffs y potencia, la madurez deja su marca y el sonido de hoy es variado, atrevido, explorativamente honesto. El show dio para todo, hubo momentos extremos, otros bastante alejados de lo que acostumbramos a ver en esta agrupación, pero todo dentro de un hilo conductor bien delimitado, bastante fuerte y decidido en proyectar la banda hacia un sello que concorda con el tiempo y los discos que hay en su historia.

En esencia, el lanzamiento de la cuarta placa de Weichafe fue un evento que supera toda marca, de seguro que el trío está dentro de los grandes del rock vigente nacional, 30 temas en más de dos horas es una performance destacable del punto en que la banda deja todo en la cancha a cada instante y “Harto de Todo” es una invitación a cómo un rockero se levanta al otro día y a pesar de la resaca sigue en pie en la lucha por ser libre, exigiendo respeto.

Texto y fotos: Kaco San Cristóbal.