The Ganjas

 

The Ganjas . Jueves, 2 de Noviembre de 2006. Cine Arte Alameda, Santiago.

Habría que comenzar este comentario teniendo en cuenta que, como buena celebración de aniversario, las condiciones, ánimos, estados y energías que vienen de parte de los músicos y del público modifica, indudablemente, el resultado del concierto. Y no es que esté poniendo el parche antes de la herida, pero habría que ser muy ciego, descriteriado e injusto para no modificar el propio lente crítico al escribir sobre un grupo en plena “celebración de cumpleaños”; festejo azuzado desde la propia banda y de los numerosos fans y amigos que se han hecho partícipes de el.

Porque, sin duda, cuando en el año 2000, The Ganjas hacía aparición con sus primeras reuniones y luego con sus primeras presentaciones, las condiciones del “rock chileno” eran bastante distintas, al menos en cuanto a difusión, prensa “especializada”, público y ventas. Por esta razón, que una banda pueda celebrar cinco años, tres discos y un split con los argentinos The Jacqueline Trash, una fantástica presentación en el festival colombiano “Rock al Parque” y numerosos conciertos locales con amplio numero de audiencia, no es menor, independiente a la calidad, originalidad y discurso de la banda en cuestión.

Así fue como la noche del jueves, El Living albergaría a más de un centenar de personas que llenaron el pequeño lugar donde se ha venido realizando hace ya casi dos meses el ciclo del sello Algo Records. Poco pasado de la medianoche entraba al escenario el repuesto cuarteto (con Astaburuaga de la banda hermana Camión operando la segunda guitarra, rica en matices y densidad para rellenar el espacio dejado por el teclado de Luis Felipe Saavedra) para con “Here comes from the Sun” dar inicio al concierto. Mucho público y harta ganja tienden siempre a ritualizar las tocatas del grupo.

El calor, por su parte, lleva a eliminar prendas desde el cuerpo y en hacer del sudor una pieza táctil inevitable. Suceden, así, entre la energía concentrada en la audiencia y el humo que eleva las ideas, “Mind Rain”, “Cure”, “Dancehall” y “Moonlight Cat” (ambas últimas con el teclado de Saavedra aportando a la atmósfera y a los delays del dub orgánico que practican a ratos). Pasan, también, nuevas canciones, unas más pesadas (casi stoner), otras con un sabor mancuniano innegable y otras más oscuras en su clasicismo como “Smokin’ Louise”. A la presencia de Saavedra en los teclados se agrega en canciones la clásica compañía de Alvaro Gómez (“This is the time”, “Let’s go to the beach”) en las congas y percusiones y algún otro amigo o fan agradecido que se rotan constantemente para -y por- el groove (maracas, panderos, etc). Vale destacar el perfecto sonido, de bajos muy profundos y guitarras densas y/o volátiles, a volumen justo, bien alto, y el trabajo minucioso de efectos vocales para los temas más etéreos (el fraseo de Maquieira a ratos se desintegra con elegancia) o las cadencias dub.

Casi al final del concierto se agrega a la lista de invitados una de las más clásicas en la formación de la banda, “Comegato” de Electrozombies, quien con un nuevo look muy Cavalera se hace cargo de una metalera guitarra en la versión oldie de “The Darkside”. Un tributo, regalo, festejo, tanto para fans como para los músicos. Tras dos horas de mantra y sudor, la banda se despacha “El Rock de la Ganja”. Nosotros, cansados y sedientos, les perdonamos que incluso desafinen y que esto ya parezca concierto de amigotes. El mejor regalo, recíproco.

 

Texto: Cristóbal Cornejo.
Foto Archivo: Alvaro Daguer.