| Con
tanta reunión, no es extraño que las Slits
hayan vuelto a los escenarios con giras y nuevo disco bajo
el brazo. Y si bien, esta versión de las chicas,
que sólo tiene como miembros originales a Ari Up
(en definitiva, el cerebro y la cara visible del grupo)
y a la bajista Tessa Pollit (las otras dos integrantes,
declinaron participar), la banda aprueba el examen, sin
honores pero tampoco sin zozobras, como buen alumno del
montón.
Definitivamente, hay algunos que disfrutaron
más lo que hacían en sus primeros días,
en vez de toda la influencia del reggae que al poco tiempo
incorporarían y que definitivamente, fue un factor
decisivo para no haber quedado del todo satisfecho al salir
de este concierto.
La irreverencia y la fiesta continúan.
Rejuvenecidas con una formación que derrocha juventud
y energía (que incluye a la hija del Sex Pistols,
Paul Cook, en batería), da la impresión que
se están divirtiendo todo el rato, ya sea bailando,
jugueteando o peleando entre ellas, todo en un modo muy
distendido y relajado, que intenta darle mayor llegada a
sus canciones entre el público. Todo debería
funcionar de maravillas pero la fórmula global sólo
les resulta a medias.
Durante el show, Ari Up, se jactaba en
el escenario de cómo The Clash junto a ellas, habían
sido vitales y pioneros en la fusión blanca con Jamaica,
cosa discutible por cierto, principalmente porque está
fusión comenzó en la localidad de Bristol
a mediados de la decáda de los 70 con bandas antecesoras
a las anteriormente nombradas (recordemos que fue en dicha
ciudad donde llegaron los primeros inmigrantes jamaicanos
en los años 50`s). Esto obviamente se tradujo en
toda esa explosión de bandas post punk, que recogían
toda la influencia de la Isla.
Ahora, toda esa cosa rudimentaria en el
sonido de las Slits (proveniente de su ineptitud con los
instrumentos y que paradójicamente, las hacia irresistibles),
termina evolucionando en el reggae desteñido que
destila la banda y que lo termina convirtiendo en una cosa
definitivamente insípida, tal como lo que quedo documentado
de su última etapa artística previa a su disolución.
El tiempo pasa y los contextos en donde
ocurren los fenómenos ya no son los mismos. Lo que
alguna vez significó revolución y cambios,
con el paso de los años fue deslavando su potencia
y nivel de trasgresión. El punk fusionado con el
reggae ya no produce el mismo efecto que hace casi tres
décadas y lamentablemente, la misma moneda corre
en noviembre de 2006.
La actitud esta allí, se siente
un aire de rebeldía que es de verdad, pero con eso
no alcanza. Las "Typical Girls" necesitan algo
mas que recurrir a algunos caballos de batalla como "Shoplifting"
o "Man Next Door". Se necesita una reinvención
urgente en ellas para que la cosa suene fresca sino será
un regreso inútil, de esos que sólo huele
a nostalgia.
Texto y
fotos: Iván Daguer.
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