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Tras tres años de espera, el dúo
andino Mostro hizo estreno oficial de su nueva producción,
titulada insanamente “Consumido por Pájaros”.
La sala SCD repleta confirmó las expectativas que
la banda ha despertado desde su disco anterior HR=01 (2003,
Quemasucabeza), así como lo efectivo que ha sido
el trabajo de promoción del cada vez más organizado
sello que los cobija.
La noche la abrió el grupo Fredi
Michel. Anteriormente les había visto un par de presentaciones
(en el último Festival Neutral y en la primera fecha
del EIMA) que me dejaron con más dudas que certezas.
Sin embargo, esta noche vimos en escena a un grupo mucho
más compacto y seguro. Beneficiados por el impresionante
carisma de su frontwoman, Andrea Guerrero (en los dos shows
que recordaba, sin su presencia), se soltaron rápidamente
sobre el escenario –quizás por que la atención
se la llevaba por completo la vocalista- y dieron a tiempo
con el flujo y la cadencia necesaria para hacer lucir su
propuesta. Unas piezas que juegan a ser canciones (o unas
canciones que juegan a no serlo), demuestran que lo suyo
es manipular e indagar en el pop como fórmula, para
lograr resultados más libres. A ratos más
duros y tensos (el primer tema tenía un pulso muy
Clock DVA, cabalgando entre lo netamente digital y lo orgánico),
a ratos con un electropop suave, refinado y fashion –pero
de letras llenas de humor negro-, a ratos paseando lúdicamente
sobre la cumbia electrónica –como una sonora
demente, para la fiesta de matrimonio de… Flor Motuda,
por ejemplo-, el quinteto desplegó con simpatía
su arsenal de sonidos y referencias vintages para armar
un collage muy rico en sabores. Tras su actuación,
no queda más que pensar en esas melodías,
esas letras, esos sonidos que han estado ahí desde
hace 20 años, pero como su apropiación y reconstrucción
inteligente puede dar productos nuevos e interesantes movidos
por la honesta lógica del juego y la improvisación.
Luego de la degustación pop más
amistosa, vendría el “pop bastardo” –como
lo ha llamado un cronista- del dúo de Los Andes.
La presentación se inició con la exhibición
del video clip para la canción “Moha Moha”,
realizado por la productora audiovisual Por Error. Tras
esto, los hermanos Reinoso suben al escenario: se les nota
más relajados que de costumbre. Y tras la ejecución
de los primeros temas, se los nota más humanos y
comunicativos: se presentaron sin máscaras e incluso
bromearon entre los temas. Los recursos de Mostro son siempre
los mismos, hay una especie de minimalismo, de precariedad
que hace que se exploten a cabalidad las posibilidades de
los instrumentos (batería mínima y teclado
Casio MA 130 en la mayoría de las canciones, salvo
dos o tres en que intervino la guitarra limpia). Así,
con las visuales en sincronía con la música,
hicieron un recital con temas más o menos conocidos
(para los que les hemos seguido la pista en vivo, recuerdo
un set en la última feria de comics de Puente Alto
con mucho de lo de esta noche), donde se evidencia un giro
melódico que lo aleja de la tosquedad del álbum
anterior. Sin embargo, esto ha significado que el dúo
indague en nuevas posibilidades y consolide un sonido que
le es muy propio, entre la banda sonora de película
de suspenso y la pachanga del chinchinero de barrio, entre
lo bucólico de la tierra del conejo y la imaginería
escatológica que aloja en nuestras entrañas.
Cerebro, picoteando las teclas como si
sus manos fueran pájaros, dibujó las atmósferas
enrarecidas que esta vez se vieron amplificadas por el excelente
sonido y el ambiente festivo que había entre el público.
Jaime, por su parte, se ha preocupado de ampliar las posibilidades
con la batería, complementando el elemento rítmico
que hacen de Mostro una experiencia que en vivo “no
deja a nadie indiferente” (sic).
Entremedio, lluvia de chocolates peruanos de nombre “Mostro”.
Y para finalizar, un vino en honor al conejo rojo de Los
Andes. Sólo faltó el disco, al parecer aún
en proceso de manufactura.
Cristóbal
Cornejo.
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