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Diosque: el arte de descomponer.

La publicación de su tercer y más importante disco, “I can cion”, sitúa a Juan Román Diosque como una de las figuras más interesantes de la nueva camada de artistas del otro lado de la cordillera. Aquí adelanta detalles de su reciente publicación, sobre cómo entiende la música y sus urgencias como compositor.

Yo y mis influencias

Fines de febrero en Buenos Aires. Los habitantes caminan atrapados entre un tráfico horrible y un clima espantoso que descarga olas de calor húmedo. Los únicos suspiros son las lluvias inesperadas que caen tan abruptas como tranquilizadoras. De eso sabe muy bien Juan Román Diosque, autor de su propio suspiro veraniego: “I can cion” (Art PM / PopArt, 2007). Para él, la aparición de su tercer disco es un refresco esperado, anunciado y hasta algo retrasado.

Sentado frente a un pequeño vaso de Coca–Cola que intenta calmar nuestro calor, Diosque se ofrece sin problemas a relatar el camino recorrido desde que salió de su natal Tucumán hasta aparecer como uno de los rostros más refrescantes de la escena independiente trasandina. Y tampoco es que lo sea tanto, pero frente a un panorama mucho más reducido en Tucumán, su propuesta sonora resaltó al poco tiempo de llegar a la capital. Y eso sí es lo que Diosque andaba buscando: “Hacer música en Tucumán no es tan distinto. Siempre he sido yo y mis influencias, pero la gran diferencias es que en Buenos Aires puedo tocar más y más seguido. Quizás ahora no tanto, después de lo de Cromañon, pero igual en Tucumán todo es mucho más reducido. Puede que sea porque es una provincia y quizás es más conservadora…Al final yo estudiaba comunicación social y hacía música, pero siempre supe que no me iba a dedicar a lo que estudiaba, entonces me vine pensando en tocar más”.

Con ese montón de expectativas comenzó a desarrollar y presentar con mayor frecuencia su sonido. Fue invitado a festivales internacionales e incluso actuó en el Festival Periferias de España, siempre acompañado por su sampler incondicional. Y aunque la educación musical de Diosque no parte en su sampler, con él se inicia su proyecto más ambicioso y solitario.

Acostumbrado a armar bandas inspirado en el noise tipo Sonic Youth o My Bloody Valentine, al comprarse un sampler en 1999 todo despegó hacia otras direcciones: “Con eso me desligué de la dependencia de otros músicos y comencé a trabajar solo, grabando cosas en un minidisc que me prestaban, haciendo bases, cantando encima. Me dio la libertad de hacer música electrónica y al mismo tiempo canciones, siempre mezclando la música de pistas, el house, el tecno y la lírica.”

Este nuevo rumbo compositivo completó una primera búsqueda musical en Diosque. Lo primero fue publicar de manera independiente su disco llamado “El arte descomponer” en 2000, para dos años después presentar “Sonidos Roto” un disco que se puede descargar libremente por la red (http://www.archive.org/details/pna002). Según Diosque la reciente publicación de “I can cion” sirve para cerrar una primera trilogía muy autoreferente; su último disco contiene temas de las entregas anteriores y es capaz de condensar las ideas de composición del primero más la electrónica absurda del segundo. El resultado es un disco angular, reflejo de un momento preciso en el sonido de Diosque.

Este tipo de composición se basa en la canción corta.
Todos los temas de “I can cion” no sobrepasan los dos minutos y algunos ni siquiera alcanzan lo sesenta segundos. Esto no es un recurso forzado, sino la manera en que Diosque se enfrenta a la canción: “Cuando compongo me gusta estar sorprendiendo en cada paso. Que pasen cosas muy seguidas, mucho, y en poco tiempo. Eso me excita. Cuando algo se hace largo o intenta volver a una parte del tema o agregar un puente… no me sale, prefiero que sea corto, intenso. Hasta agresivo.”

Esto recuerda a otros músicos de su generación como Aldo Benítez, próximo a presentar su debut “El portafolio sin peso” que también rodea la canción corta, todo inspirado en la idea de la repetición, de volver a poner un tema una y otra vez. Frente a la comparación Diosque asiente y se identifica: “A mí me pasa lo mismo. Por ahí y es el reflejo de la composición; con lo que más trabajo es con el azar, con la espontaneidad. Muchas veces compongo y grabo al mismo tiempo y a partir de una pieza después la sigo produciendo. Mi forma de trabajar tiene que ver con la postpodrucción y el azar. Lo mismo pasa con las líricas. Las letras me salen…nunca me siento a componer o decir “voy a escribir una canción”. Directamente me sale. También pasa con tocar en vivo. Ahora que estoy con mi banda no ensayamos, nosotros tocamos. Tenemos que estar inspirados. Eso es un reflejo de la manera de componer: si te salio un disco, entonces también te salio un show”.


Hay canción

“I can cion” es el juego de palabras que nace de Diosque para presentar definitivamente su música y también es un estreno anunciado por el sello de Art PM (propiedad de Pop Art), casa de algunos discos de Babasonicos, Juana la loca o Rosal. Juan Román Diosque comenzó a trabajar en él hace dos años y su publicación lo contenta pues como músico ya está en otra. Actualmente está acompañado por dos integrantes que se unen en una segunda guitarra y batería. Esta nueva formación deberá acomodarse a las canciones de un disco grabado en solitario para la presentación oficial en abril próximo.
Este delicado trabajo individual se gestó en al menos dos etapas. En sus palabras: “el disco pasó primero por algo muy low-fi mal, tipo micrófono casero, a hacer tomas en un estudio hace dos o tres meses. Al final, grabe cosas en estudio y en casa. Por ahí y es un poco low–fi…..enchulado. Mezcla cosas viejas mías de hace dos años hasta tomas muy recientes.”

Estas dos formas de trabajar el disco están definidas por un personaje clave que aparece en el tránsito de Diosque. Se trata de Daniel Melero, nombre obligado dentro de la música trasandina del último tiempo y director artístico y postproductor de “I can cion”: “A Daniel me lo presentó un amigo. (Melero) Daba unos cursos muy reducidos que se llamaban “Desaprendizaje audiovisual”, a los que estuve yendo un tiempo. Ahí nos conocimos, él escuchó mi música y nos hicimos amigos. Con el tiempo yo me distancié de los cursos…luego él me llamó y preguntó si podía subir algunos de mis temas a su sitio, porque le parecían muy buenos y que le gustaría trabajar conmigo en algún momento. Así nos comenzamos a juntar y después me invitó a participar en su banda como baterista y hoy estamos haciendo música juntos”.

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