¿Alguna canción que te gusta más por sobre las otras?
“Nihilo” es mi favorita y la ultima del disco, “Guinea”
¿Por el resultado o por una cosa más personal?
“Nihilo” me gusta porque la canción la partí haciendo solo y los cabros dijeron “¡espérate un poco! Y una vez estuvimos como dos horas tocando la canción (comenta riendo, mientras imita la telaraña de ruidos con sus manos). Yo después dejé de tocar y éstos estaban en otra. ¡Es que es una cosa de amistad absoluta! Primero yo, después está el Pablo que hace los ruidos con la voz y después el Sebastián que deja la cagá atrás con el fruity loops. Por eso para mi esa canción significa algo, emocionalmente.
“Guinea” me gusta por como quedó. La hice súper rápido. Es como “Nahuel”, que la hice en 15 minutos. Iba caminado por la calle y me acordé de ese nombre, entonces escribí la letra rápido, sin tener la melodía y después tomé la guitarra y salió al tiro.
CHILE, PAIS DE POETAS
¿Cómo surge tu encuentro con el folclor? ¿Hay ahí algo casual o hubo un trabajo consciente de investigación o rescate?
Partió como algo casual, pero después se convirtió en una obsesión. Una vez en el 2000 escuché el tema “Angelita Huenumán” en la casa de un amigo y fue genial, algo demasiado bueno, algo que, más allá de sentir que la música era demasiado rica de lejos, es bonita de cerca, porque te es familiar, primero que nada; se siente muy familiar, aunque tu hayas escuchado heavy metal toda tu vida. Es una sensación extraña en que se unía la música con todo. Después caché un programa que lo debería escuchar toda la gente a la que le gusta la música con cajón, con ruidos, porque no hay ninguna distancia entre Glenn Branca o Tim Hecker y lo que salía en este programa (que lo dan a las 1 de la tarde en la radio de la Usach y lo conduce la profesora María Sánchez), que toca cosas demasiado rebuscadas. Por ejemplo, unos temas de unos viejos que tocan en una Iglesia de Chiloé como unos villancicos… ¡y que la cagó!, o música con palos, golpeando unas ollas, cosas así. En este programa le hacían propaganda a una disquería que se llama “Discomanía”, que queda ahí en 21 de Mayo en una galería y que vende folclor desde hace 50 años y tiene vinilos, por ejemplo, de Millaray, que es súper antiguo, incluso antes de Cuncumén, que fue el primer grupo que recopiló. Ahí descubrí a Osvaldo Jaque, que debe ser el recopilador más estudioso, y meticuloso. Por ejemplo, dentro de la tonada, el hace 7 u 8 subdivisiones, como la tonada oftalmológica, la tonada dérmica, etc, de acuerdo a lo que hablan las letras. Porque en lo musical, el folclor de Chile, Argentina, Uruguay, hasta Bolivia, todo tiene que ver con los juglares españoles, entonces en esto no hay mucho que analizar, fue una derivación natural de eso, pero en las letras… ahí está todo lo novedoso, ahí se refleja que Chile es un país de poetas y no va a ser nunca un país de músicos. Dentro de nosotros no hay una idiosincrasia creativa musical, sino una cosa más temática, de letras, de concepto.
En tu trabajo hay una reabsorción de las esencias y a la vez un adhesión de diversos elementos a modo de pastiche, influido, por cierto, por la cultura y los tiempos en que vivimos. ¿Cómo te sientes con la etiqueta de neofolclor o de folk de vanguardia que te han colgado?
Yo creo que es folclor pop. Porque folk es algo que yo no hago. Folk es… Bob Dylan. Aunque igual hay unas canciones media Nick Drake que tengo, pero no creo que prime eso. Yo creo que lo mío es como tonada. Y sí, yo creo que neo puede ser, porque igual es como una “falta de respeto” al origen. Ya no estamos con las mismas condiciones ni musicales ni estéticas ni sociales. Más bien, yo digo que es folclor pop, porque el pop a mi me encanta. Me encanta Talk Talk, Pet Shop Boys, etc, los que hacen las canciones 4 estrofas, un estribillo, un puente, etc, la estructura clásica.
De todas maneras, hay canciones que no son folclor para nada, como “Sal”, “Nihilo”, que son más como esa ondita Low. Yo creo que Low es el primer grupo cantado que me gustó, porque Sonic Youth yo lo veo como más instrumental. Low y Yo La Tengo.
“Que escribir canciones sea una terapia para mi, no quiere decir que yo sea deprimido. Todo lo contrario”
Con respecto a las canciones, ¿Crees tu que es necesario tener una experiencia vital intensa para hacer buenas canciones?
(piensa un momento) No creo, porque uno tiene vidas relativas. Por ejemplo, Michael Gira, de Swans: él estuvo en la cárcel harto tiempo, se arrancaba de su casa cuando era más chico, era ladrón, drogadicto, y hacía la música que hacía. Nick Drake, por otro lado, era un tipo introvertido, con una vida más normal, burgués clase media (como la que creo tener yo). Entonces las dos cosas se compensan.
Michael Gira lo que trataba de hacer era sentar las bases de sus teorías caóticas, por decirlo de alguna manera, y Nick Drake generaba el espacio estético necesario para compensar su… decadencia (que es como lo que trato de hacer yo) o como tratar de ordenar las cosas y verlas de lejos. Es un ejercicio bien intelectual.
Siempre en el arte hay una intención, ya sea de libertad de expresión creativa, de poder experimentar o bien de terapia catártica, de exorcizar ciertos fantasmas interiores. Por ejemplo, cuando en el tema “5x5” dices “Sabiendo de cosas graves / se aprende de lo simple”, pareciera que estás compartiéndonos una reflexión, ¿Cuál es la necesidad de hacer canciones?- si es que la tienes- , ¿Qué te mueve a hacer canciones?
(piensa) Pueden ser los errores. Es que uno necesita sublimar, pero a mi me gusta sublimar no escondiéndolo, sino abriéndolo más, diciéndolo más, eso es tal cual como lo estaba pensando. De repente muere alguien y es tan complejo, pero, en el fondo, es súper simple: “¡se murió no mas! dejó de vivir”, aunque en realidad se abre un hoyo gigante, porque para cada uno es diferente, entonces es un hoyo súper complejo. Bueno, eso debe ser lo más terrible, pero hay otros hechos significativos, que son súper simples: que te pateen o… pasa también cuando se corta la luz. Es raro que se corte la luz, para mí desde chico es una experiencia existencial fuerte (risas), es como “Oh!, no funciona nada”, puede ser el caos, pero están todos en sus casas, en silencio, apenas prenden una vela. Yo creo que de esas se pueden sacar cosas súper complejas. Y las cosas son a la vez complejas y simples. Entonces, sí: hay una necesidad de hacer canciones y de explicar las cosas, pero explicarlas a la misma altura de lo que son, apropiarse de códigos y hacerlos de uno. Lo mío es “ta-ta-ta-ta-ta-ta”, hablar tal cual se piensa… sí, porque uno no piensa lógicamente, ni con comas ni puntos ni bien redactado. Los signos de las palabras no son objetivos, entonces por eso pienso que los poetas hablan más la verdad que otra gente… que los historiadores, por decirte…porque tratan de relacionar el lenguaje de manera más directa con los sentimientos, con la verdad en el fondo. Y que escribir canciones sea una terapia no quiere decir que yo sea deprimido. Todo lo contrario.
ANEXO Sobre el Taller Dejao
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