Congelador
Cuatro
Quema su Cabeza 2002



Congelador innova, y si que innova, porque es una de las pocas bandas de la escena indie chilena que tiene el privilegio de editar un disco al año y de que cada disco sea distinto y mejor que el anterior, tanto en calidad de composición como de sonido.

Es que esta banda, integrada por Walter Roblero (bajista) y los hermanos Rodrigo y Jorge Santis (guitarra y batería respectivamente), nos demuestra el buen trabajo que se puede realizar cuando se tiene creatividad y profesionalismo. Con tres discos a su haber, Congelador (1998), Despertar (1999) y Iceberg (2001), Congelador sabe como hacer las cosas y bien. Y eso es precisamente lo que demuestra. Cuarenta minutos de alta calidad, fidedigna de un buen disco y catorce temas que llaman a todo, desde melodías simples y quietas como “Puesta de sol” hasta la más cruda composición hecha por la banda desde “Dos” como es “Huesos”.

Se nota que el disco fue hecho con la intención de ser un “lado b”, es decir, con la reedición de temas compuestos por la banda en sus inicios y mucho de ellos dejados de lado en su momento por no estar listas al 100% o solo porque simplemente no encajaron dentro de la línea de la placa. Un buen ejemplo es “En mi lugar” que esta vez viene remozada en una versión más liviana que la original, como también es el caso de “Despertar”, que sin duda es uno de los mejores temas que tiene el grupo. “Mario Gasc” y “Sácate los ojos” demuestran lo más radical de la banda con sonidos crudos y violentos que ha ratos hace pensar en el Sonic Youth de su mejor época, con frases simples que solo Rodrigo sabe componer y cantar y con gritos que ya son parte de la memoria del publico seguidor de la banda.

Solo basta colocar la guinda del disco y esta va compartida. “Centro de sol” junto a la genial Rosario Bléfari demuestra que se puede hacer buena música a dúo con estilos diferentes y más es el toque bien recibido que le da Julio Osses en el final del tema con los efectos sonoros que produce. El otro tema es “Campo de fuerza”, que en si, es de esas canciones adrenalinicas que le dan la esencia y broche de oro a un disco que por mas que sean “lados b” o reediciones de temas anteriores merece ser aplaudido y considerado lo mejor hecho por una banda Chilena dentro de este ultimo tiempo.

Si aun no logras tener el disco como es comprarlo, copiarlo o “ojearlo”, deberías hacerlo ya que es imperdible y de buena factura, no solo para que digas que escuchas discos buenos. Porque este si que es de los buenos.



Javier Francisco Valenzuela .



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