XEl sonido logrado de este elepé es el fiel reflejo de la fotografía en sus solapas: algo tan cálido como un bosque de palmeras y tan sobrio -a la vez- como un rojo concha y toro. Y es que este primogénito del nuevo cuarteto de Julián Peña, viene con un precedente importante, como lo fue la experiencia en Santos Dumont, Los Diamantes, Sintra y Ángel Parra Trío, más un año de composición y producción que cosecha ya los primeros frutos en formato de rock pop con la psicodelia bajo el brazo.
Sin pasarse de maduros, ni quedar agrios como fuera de temporada, "Casanova" llega en su punto. Hay una propuesta interesante, perceptible en los arreglos y el gusto por las melodías de estribillos ancla, que ya les cae como un traje a la medida. Ese mismo formato prohibido en Santos Dumont, que de un día para otro terminó con la salida confusa de integrantes y la entrega de íconos como “Ayer”, compuesta por Peña en su paso por la banda.
En “Casanova” hay un cuidado por la velocidad, que se muestra en dos frentes: algo frenética en temas como "Nunca fue", "Dandy", "Ella", "Qué va a pasar?" y el primer single, "Un año más"; y en un tono más melancólico y sin prisa, en sencillos como "Una noche real", "Lejos" y "Voy". Todo, con un trabajo descansado en lo eléctrico, quizás por los mismos arreglos que están pulidos y bien producidos, más el cuidado uso de timbres. Punto para Pablo Giadach, de Casino, que acompañó en la producción de esta placa encasillablemente pop, pero sin olvidar la actitud del rock, y en eso Rodrigo Otero (guitarra), Felipe Quiroz (batería) y José Luis Saavedra (bajo) son parte fundamental.
El disco es un buen semillero de singles. En los exactos cuarenta minutos que dura, hay entregas notables como "Nunca fue", donde la línea del bajo persigue hábilmente hasta explotar en el coro; "Voy", lo más oscuro y uno de los mejores arreglos del largaduración; y "Una noche real", debe ser el timbre pero estoy seguro que engancha más el viaje vertical de la letra. A propósito, además de Melo y Peña, el poeta Francisco Greene estuvo presente en muchas de las líricas de este álbum. Mil percepciones y significados. Analogías y escenas en la vida misma de los músicos. En clave de henriquezcas metáforas hay penas ("Voy"), declaraciones ("Qué va a pasar") y alegrías ("No estamos solos") que gritar.
Este debut es un buen diagnóstico para los seguidores del rock pop más convencional. Aunque subido de decibeles, siempre fiel a la fórmula Liverpool. Y con una actitud que se agradece.
Alejandro Jofre.