Los Barcos Negros se comieron el cielo. La apocalíptica
frase que da título al disco, se hace presente
en prácticamente todas las composiciones
del disco, creando una pesadilla musical que paradójicamente
convierte a “Black Ships Ate The Sky”,
en un disco realmente consistente y sólido.
Las primeras cinco o seis canciones son realmente
impresionantes. Desde el inicio del disco (que arranca
con la presencia de Marc Almond, en voces), la cosa
se viene seria.
El aporte de los numerosos invitados del disco
se hace sentir. Desde la guitarra folk ácida
de Ben Chasny (Comets on Fire / Six Organs of Admittance)
o Anthony (And the Johnsons) hasta la oscura presencia
de Cossey Fanny Tutti (Throbbing Gristtle) o el
aporte de Shirley Collins (Cantante folk inglesa
en boga, revistada luego de la explosión
folk de esta década y directa influencia
de David Tibet). Todos aportando su cuota en un
trabajo realmente consistente, tanto en la parte
lírica como musical.
Inspirado en ‘Idumaea’, un himno metodista
creado en 1763 y escrito por Charles Wesley, el
disco transcurre dentro de una suerte de obra conceptual,
en donde este cántico aparece en ocho diferentes
versiones, las cuales reciben diferentes tratamientos,
que terminan convertidas en magnificas versiones.
“Black Ships ate the sky” es un disco
que musicalmente no propone nada nuevo, pero la
consistencia de un trabajo como este es demasiado
grande para que pase inadvertida en el auditor.
Encanta desde el primer segundo, es capaz de cambiar
el ambiente y altera los sentidos. Méritos
suficientes para levantar a esta obra a lo mas alto
del podio.
Iván
Daguer.