En junio salió editado en España la
última rodaja sónica de Mario Mendoza
y Cocó Revilla, conocidos por algunos por
haber creado –en los 90’s- una locura
sónica etérea de nombre SILVANIA.
Como Silvania esta dupla peruviana puso de cabeza
a la movida independiente española. Cabe
resaltar el gran alboroto que suscitaron en la península
cuando sacaron “Delay Tambor” –alucinante
disco de remezclas en el que participaran la crema
y la nata de la vanguardia europea: Seefeel, Scanner,
Autechre, etc- o con su postura radical, como cuando
decían a los medios que “Los Planetas
–un grupo indie español- son una mierda”.
Sea como sea, para los críticos de la península
su disco “Naves sin puertos” (1998)
fue el mejor álbum de electrónica
editado en todo los 90’s en España.
En la actualidad, como Ciëlo, han logrado
calzar sus enajenadas inclinaciones celestes así
como sus ganas de celebrar al pop y a la vanguardia
al mismo tiempo en 2 discos: “Un amor mató
al futuro” (2003) y el disco que ahora nos
ocupa.
“Paraíso Vacío” –vaya
título para más nihilista- es una
auténtica joya del pop, o más precisamente
de nuevo techno pop en castellano. Sin duda elevan
el listón muy por encima de otras bandas
contemporáneas. Las influencias ochenteras
que lucen con orgullo en sus melodías: O.M.D.,
A Flock Of Seagulls, Human League, Visage, etc se
ven trasformadas por abundantes dosis de investigación
sónica digital con la que tiñen sus
nuevas canciones. Así lo demuestran la instrumental
“Jugando en Varsovia”, la nietzscheana
“Amor Laser Cat” o las harto radiables
“Benelux” y “Vuélvete Underground”
–término acuñado por un fenecido
weblog mexicano-.
Las sorpresas del disco lo son, qué duda
cabe, los excelentes covers que hacen de T. Rex
–“Cosmic Dancer” rebautizada como
“El Único Baile”- y de la Velvet
Underground: “Stefanía dice”.
Para quienes tengan sed de baile y carnavales inolvidables
está la apertura con “Éste Es
Mi Avión” y “Transformador”.
Quienes deseen más que nada éter y
honduras pues ahí tienen a “M”
o a “Entre Destello Y Destello Está
El Final”.
Si deseas bañarte entre acuarelas, espirales
y elefantes sólo tienes que acudir sin reparos
a este nuevo “Paraíso Vacío”
pues al final no sólo te sentirás
tan extasiado como un genuino poeta en nube-miel,
sino que entenderás porque Ciëlo nos
dice, con insistencia: “Todo es azul”.
Wilder Gonzales Agreda.