Chris Corsano debe ser uno de los músicos
más importantes de esta década y también
es probable que sea el mejor baterista de la actualidad.
Méritos le sobran y se justifican plenamente
al oír todos los proyectos en los que se
encuentra involucrado. Desde electrizantes jams
junto a gentuza como Thurston Moore, Mick Flower
o Sunburned Hand of The Man, hasta observarlo siendo
miembro de la banda de apoyo de Jandek, en la cual
(como dato anecdótico), Loren Connors era
el otro guitarrista.
Curiosamente, “Blood Presure” es un
disco en el cual la batería es un instrumento
omitido. El uso de un teclado e ingresos ocasionales
de la voz, son los únicos elementos con los
que cuenta para lograr un excelente disco, en el
cual abstractos timbres van rápidamente construyendo
fascinantes climas, los que tienen mucho que ver
con la sensibilidad de un músico que hace
de la improvisación, su mayor arma.
Hace algún tiempo, discutíamos con
un amigo sobre la cada vez más cercana relación
entre los músicos inquietos de esta época
y viejas glorias del free jazz. Desde el experimento
de Steve Reid con Four Tet hasta el disco de Wolf
Eyes con Anthony Braxton. En aquella ocasión,
también citamos como argumento, la mítica
versión del Festival de Victoriaville, con
Thurston Moore de curador y bandas como Dead Machines,
La No-Neck Blues Band, The Dream Action Unit (de
la que Corsano, Moore y Flaherty, son miembros)
o Hair Police, dentro de su line up.
Todo lo recién expuesto, conduce a fácilmente
presumir o entender el concepto de un disco como
“Blood Pressure”, en donde el noise,
el free jazz y la psicodelia, se fusionan creando
una versión muy minimalista del asunto. Además,
las intervenciones de Corsano en el disco, tienen
todo el sentimiento de un baterista ejecutando un
instrumento ajeno. El teclado, en vez de ser utilizado
como un instrumento convencional, sirve como un
elemento total de percusión (mas allá
de su naturaleza como tal), como batería
con distintos tambores... y a la hora de crear un
solo, Corsano es uno de esos para temer.
El gran mérito de la actual y promiscua
camada de músicos, es su vasto rango de gustos
musicales. Desde Congreso hasta Trad Gras Och Stenar
y desde Pescado Rabioso hasta High Rise. Es mucha
la información que anda dando vueltas y hay
que saber aprovecharla. Si a todo esto le agregas
altas dosis de talento incuestionable, seguro que
puedes llegar a realizar un efectivo disco como
“Blood Pressure”, en el que abunda el
placer auditivo
Iván
Daguer.