The White Stripes
Get Behind Me Satan
V2/BMG(2005)




Después de un disco como White blood cells y el batatazo de Elephant, aclamado por un tres cuarto de mundo y una escalera más que firme para subirlos a la popularidad, (pero no la gratuita, la conseguida a costa de una calidad creciente), la vara quedaba alta para un nuevo disco. Los de Detroit, en el intertanto, sacaron un DVD (Under blackpool lights) que realza el sonido en vivo del dúo, el mismo que conocimos por estos lados hace un par de semanas en un potente concierto cobijado por el Víctor Jara, despejando cualquier duda sobre la efectividad del dúo. Pero se necesitaba de la creatividad de estudio, el cráneo y las nuevas melodías, para saber si podrían dar un paso más. No con efectismos conseguidos con vueltas de perillas y controles, sino que con lo que los ha caracterizado y por lo que muchos los siguen: minimalismo brutal.

Y bueno, salen airosos. Get behind me satan, es algo nuevo para los oídos. Las pulsiones más rockeras que sonaban en temas como Seven Nation Army, Black Math, Hypnotize o el country de It's true that we love one another, pertenecientes a la placa anterior, son reemplazado por un mayor apego a los sonidos pop y claro, también a la experimentación.

Todo parte con Blue Orchid, el single elegido, con un Jack White esfozando su voz hasta los tonos imposibles y los ya clásicos riffs marcados por un inalterable bombo. Pegajoso, pero podría haber estado en cualquier placa anterior. Con The nurse nos cierran la boca. Con un xilófono y unas maracas, nos enseñan que no están aquí sólo para sonar como esperamos, sino como a ellos les de la gana. Dulce y tranquila melodía digna de alguna película acuática, sólo interrumpida por distorsiones espontáneas. En otras piezas como My doorbell o The denial twist, Jack se monta al piano para llenar el aire con certeras notas acompañadas por fuertes platos. Notables sonidos, como para animar la fiesta en una cantina del viejo oeste.

Las baladas tampoco pueden faltar. Las pulsaciones bajan para entregarnos Little ghost y una espesa White moon. Pero claro, también deben decir presente los sonidos que comenzaron a escribir los nombres de Jak y Meg White en el panorama musical. Como sacada de su primer larga duración llega para ponerle sangre y electricidad Instinct blue. Distorsión apasionada. Lo mismo con Red rain (con campanitas incluidas), que con riffs y voces sacadas de los primeros Black Sabbath, dan plena seguridad que lo de los White Stripes no es un chiste, no es un jueguito y menos un timo.

Para demostrarlo el disco cierra con I'm Lonely (But I Ain't That Lonely Yet), piano y la frágil e inquieta voz de un Jack White inspirado a decir basta. Uno de los temas más largos y en los que se respira la sensibilidad que muchos suplen con ruido, para darle punto final a un gran disco. Uno de The White Stripes, por ende no puede ser otra cosa que eso: grande. Esperamos que sea así por mucho tiempo más.

 



Andres Zuñiga.




A. B. C .D. E. F. G. H. I. J. K. L. M. N. Ñ. O. P. Q. R. S. T. U. V. W. X. Y. Z.