Hace un tiempo el señor Iván Daguer catalogó de impostores a Weezer, una de las bandas fundamentales en mis primeros años de aficionado a la música. Con el orgullo de fan pasado a llevar decidí reivindicar la memoria del grupo. Y entonces apareció “Make Believe”.
Yo no sé qué demonios quiere hacernos creer Rivers Cuomo, pero lo único que se puede sacar en limpio con un disco como ése es que está pasando por un serio problema creativo.
Los doce tracks que componen la placa están llenos de melodías insulsas que más parecen que la banda se estuviese autoparodiando que otra cosa, y tal como dice Cuomo en una de sus canciones: “this is such a pity”.
Si lo flojo de “Maladroit” podía ser justificado por tratarse básicamente de un disco de sobras, lo tedioso de “Make Believe” es imperdonable. Esperemos que Rivers en algún momento recobre la inspiración y haga un disco a la altura. Mientras, habrá que escarbar en la colección y oír “Pinkerton” y el disco azul para pasar el mal rato y recobrar la fe en el grupo.
Vladimir Garay.