De vez en cuando aparecen en cartelera películas que te abrazan. No, no es extraño. Es todo lo que buscabas para momentos débiles o para confirmar tu felicidad. Imágenes cálidas que canalizan a la perfección lo que muchos esperamos para nuestras respectivas vidas. A veces representándolas de forma fiel, una especie de autobiografía firmada por el carisma, sencillez y corazón de algún director(a). Otras veces para despertarte y darte algún motivo. Pasó con Antes del amanecer (Richard Linklater), Rushmore (Wes Anderson), Perdidos en Tokio (Sofia Coppola) y ahora vuelve a suceder con Tiempo de Volver de Zack Braff.
Un tratado de cómo representar grandes emociones, casi esenciales, en secuencias que son capaces de hacerte las cosquillas necesarias para sonreír o la caricia precisa para alguna lágrima. Pero detrás de toda gran película, hay una excelente banda de sonido. Y esa premisa queda más que confirmada en Tiempo de Volver. Cada canción escogida, personalmente, por su director, crean el ambiente indicado para que lo que algunos consideran una simple comedia romántica, sea capaz de cambiarte la vida. Ok, no tan así, pero algo hace, eso lo aseguro.
Todo parte con Don´t panic de Coldplay. Desde ese momento sabes que todo va a estar bien, mientras unos escuetos créditos anuncian que lo que estás a punto de ver recibe el nombre original de “Garden State”. Los decídeles no suben, la distorsión es casi inexistente. Los acordes parecen ir en cámara lenta al igual que varias secuencias de lo proyectado en pantalla. Así es mejor, da el tiempo apropiado para la emoción. Sigue The Shins quienes se anotan con dos temas, Caring is creepy y New slang. Esta última toma un rol protagónico ya que salen citados en pantalla como “el grupo que cambiará tu vida” por el personaje de Natalie Portman, mientras la canción suena por unos audífonos.
Los inclasificables Zero 7 dicen presente con In the waiting y lo mismo hacen nuevos héroes del folk como Iron & Wine (Such great heights) y viejas glorias como Nick Drake (One of these things first) o Simon & Garkunkel (The only living boy in New York). Pero eso no basta. El disco debe ser perfecto y para eso están Frou Frou, Colin Hay, Remy Zero, Thievery corporation y Bonnie Sommerville. Cada uno de ellos aportando la delicadeza necesaria para hacer de Tiempo de Volver una película indispensable y a su banda sonora un cariñoso compilado de hermosas canciones. Un regalo para quienes vibran con una guitarra acústica y voces melancólicas.
Andrés Zúñiga.