La carga de tener que igualar la calidad de un disco debut fue
muy pesada para The Vines. Si hace dos años su híbrido entre The Beatles y Nirvana sonaba fresco, ahora tiene un sabor totalmente distinto…más amargo. Y es que en “Highly Evolved”, la banda australiana derrochaba energía, talento y humor. Con “Winning Days”, lamentablemente perdieron algo de eso. Decidieron repetir la formula, pero sin los mismos resultados.
Durante varios pasajes de este álbum, Craig Nicholls deja de gritar tanto y se rinde ante armonías más calmas y “americanas” como “Rainfall”, “Amnesia” y “Sun Child”, siendo esta última la mejor lograda de las tres. En rigor, esta actitud del músico muestra cierta maduración, pero sus buenas intenciones quedan sólo en eso. Las composiciones no alcanzan el nivel que logró en su primer trabajo. Incluso la segunda parte de un tema llamado “Autumn Shade”, suena forzada cuando canta: “Looking at the autumn shade” en vez de: “Slip into the autumn shade”, como lo hacía en la original. Nada nuevo.
El lado más duro y al mismo tiempo apático de la banda, se refleja en canciones como “Evil Town” y “Animal Machine”, pero funciona mejor en “Fuck the World”, tema que cierra el disco de manera más digna, con más fuerza y actitud de la que la banda muestra en el resto del disco.
Sin embargo, la gran falla de “Winning Days” es que suena como el disco debut de la banda. Suena como ese primer esfuerzo torpe que espera ansioso la inspiración que no llega, pero que eventualmente debiera aparecer en el siguiente álbum. The Vines logró eso al primer intento, y ahora su último trabajo les está pasando la cuenta.
Jaime Meneses .