De tanto en tanto en el último tiempo, una
nueva banda genera un montón de atención,
ofreciendo una supuesta revolución musical
que al final termina siendo un producto algo inconsistente
o de niveles bastante mediocres, que no justifican
el por que de tanto barullo. Así que para
no dejarse contaminar con opiniones externas, lo
mejor es escuchar el disco lo más inmune
posible y tratarlo por lo que es y no por lo que
supuestamente debería ser.
Vampire Weekend es una banda inteligente, no cabe
duda. Los precisos arreglos en sus canciones y la
excelente voz de su cantante, le otorgan bonos a
una propuesta musical fuertemente influenciada por
el modelo generado por Talking Heads, luego de sus
dos primeros (y más trascendentes) discos,
es decir, poli ritmos, sensibilidad pop, cierta
influencia de la world music, mas esa cosa insípida
que se refleja en la ultima parte de la carrera
de Byrne y Cía.
En el contexto musical actual, este es un disco
que encaja perfectamente con los actuales parámetros
en que se encuentra sumergido el indie pop, con
esa “sensibilización” de los
chicos y chicas, que han hecho validos un catalogo
de códigos que quizás años
atrás no hubiesen sido posibles. Pero este
no es un fenómeno nuevo, es una tendencia
que se viene repitiendo y acrecentando en todos
los géneros que ya se encuentran artísticamente
desgastados, desde el punk rock hasta el heavy metal,
que actualmente se encuentran convertidos en tristes
caricaturas que no tienen mucho que ver con la esencia
original que si supieron tener en sus buenos tiempos.
Y en este escenario, Vampire Weekend no tienen
la culpa de estar envueltos en un circulo de complacencia
que vanagloria al producto de turno. Los niveles
de mediocridad de las nuevas bandas es tan grande
que ellos no necesitan de mucho para poder sobresalir
sin mayores problemas, cosa definitivamente inimaginable
unos buenos años atrás. El regreso
masivo de bandas como The Verve, My Bloody Valentine
o el alza de los niveles de popularidad de Echo
and The Bunnymen, quizás sean un peligroso
síntoma de que las cosas en estos días,
no funcionan del todo bien.
Iván Daguer.