Con este disco luego de la anterior placa llamada “Algo de noche en la isla” (2002), los tres integrantes de este grupo, Marcelo Peña, Jorge Cabargas y Jorge Cabieses, no dejan de sorprender a quien los escucha, tanto por la confirmación de una búsqueda de sonidos novedosos a lo largo de sus casi 10 años de carrera, como por lo heterogéneo de su material, el cual logra llevar al oyente por caminos y atmósferas sonoras cercanas a la psicodelia a través de la asimilación de elementos digitales sonoros y visuales.
Con “Antimateria” se logra dar con una formula perfectamente asimilada por los integrantes del grupo en donde la utilización de elementos visuales logra fusionarse perfectamente con los sonidos permitiendo la creación de ambientes que permiten a quien los escucha y los ve transportarse a un mundo paralelo en donde la realidad se ve cuestionada por el universo creado por el grupo, lo que hace de sus interpretaciones en vivo un momento ideal para lograr diferentes estados de realidad ayudados por el uso de marihuana (si es posible).
El disco en particular cuenta con varios elementos destacables en donde conviven las bases electrónicas y teclados de temas como “Cactus” con el folk de “Alimento”. Otro tema destacado es “Me voy a la costa” en donde se siente una atmósfera anfetaminada que logra poner esquizofrénico a cualquiera. Pero si de rareza se trata el que se lleva todos los premios es “Samuel” una canción con una letra rarísima y unos beats de lujo en donde se da paso a una estructura sonora muy ordenada, pero que parece haber sido hecha en un completo caos.
Tal vez al final del disco se logra una cierta homogenización atmosférica en temas como “Acid jazz, my ass” y Quinatrauo” con paseos calidos y vaivenes de sensaciones que van desde una calma y relajo hasta una euforia controlada. “Llamita” también es u tema que destaca por la creación de un ambiente brahmánico en donde las repeticiones simulan un rezo tibetano, logrando transportar al oyente a un espacio sonoro que sorprende.
En definitiva vemos que “Antimateria” es un disco de sensaciones en donde ningún tema te deja indiferente y provoca a cada instante, el disco logra trasladar al oyente por un paseo desde la psicodelia y el relajo hasta estados de mayor euforia. Sin lugar a dudas un disco conformado desde la exploración y la experimentación sonora lo que presenta un reto no solo para el compositor sino para el oyente al no quedarse en formulas fáciles y repetitivas sino que buscando siempre lo novedoso a través de la asimilación de nuevos sonidos y ritmos sin temor a la experimentación.
PD: Sus presentaciones en vivo son imperdibles y deben ser acompañadas por el uso casi obligatorio de algún alterador de estados de conciencia .
Luis Villalobos Dintrans.