Atrás quedaron los tiempos de las ridículas campanas para quemar los vinilos de música disco en los intermedios de los partidos de béisbol, en la siempre extraña Norteamérica. Paralelamente, en plena era pre SIDA, muchos prejuicios fueron derribados, y una suerte de liberalismo se apoderaba de un buen sector de la juventud. Porque más allá del narcisista y egocéntrico acto que representa ir a bailar a una discotheque, la cultura disco existió como tal, por mucho que se le critique su superficialidad.
Fue un movimiento que fue mucho más allá del “You make me feel (mighty real)” de Silvester. El disco supo mutar también en aristas mucho más “interesantes”, sin perder ni una gota de cadencia y groove. El filtro de aduana que fue la No Wave Neoyorkina, generó excelentes engendros como James Chance and the Contortions, Was not Was o Lizzy Mercier, quienes rapidamente fueron asociados a lo que se conocería como Mutant Disco.
Por otra parte, el avance de la tecnología dio como consecuencia otro giro en la llave dance. La incorporación de sintetizadores a la fórmula compositiva bailable da como consecuencia del nacimiento del Flexi Pop, muy común de oír a principios de la década de los 80’s.
Y The Juan Maclean representa un poco todo esto. La conjunción de todas estas vertientes y tendencias, las cuales sumadas a la indiscutible influencia de bandas como Kraftwerk pasadas por un filtro post DJ’s/Rave/Cultura de Club dan como resultado un disco como “Less Than Human”, con un sonido atemporal, de esos que resisten el paso del tiempo, mas allá de la cuestionable calidad artística que estos tienen o no.
“Less Than Human” (el título no es casual), resume todo lo que rodea a la cultura dance. Desde la superficialidad de la pista de baile, la idea de celebración, la reverencia respetuosa pero a la vez irreverente de algunos íconos fundamentales (solo basta escuchar las voces robotizadas de MacLean durante la ejecución del disco) y por qué no, la continuación de una tradición muchas veces mirada en menos.
Iván Daguer..