Tsunamis -  Corre el río
Tsunamis
Corre el río
Algo Records
(2006)



Corre el río es el título del tercer trabajo de Tsunamis. Antes ya habíamos conocido su debut homónimo y el Ep Espíritu. Y de algo podemos estar seguros, el río efectivamente ha corrido y de qué manera.

Partamos por el arte del disco. Está bien, puede ser intrascendente, pero en una banda como Tsunamis es substancial. Su primer disco, Tsunamis (2004) mostraba una sugerente toma en blanco y negro de una mujer en una tina. Lo suficientemente húmeda para ser una declaración de principios. Un disco urgido, tenso, sudado, gritón, visceral. Es posible que nunca se haya tocado tan fuerte la caja de batería en nuestro país como lo hizo Alejandro Gatta. Goli no escatimó en gritos, susurros y gemidos. Un disco encabronado.

Espíritu era la luna llena en un cielo bastante oscuro. Cuatro temas que bastaron para decirnos que acá nacía un nuevo hombre lobo. La noche no sólo representa el fin de un día; también marca la llegada de uno nuevo. Guitarras más melodiosas, pero conservando la urgencia. Un equilibrio perfecto de lo que eran (Cheetah) y lo que serían (Coma en roma).

Corre el río (2006) no se viene con rodeos ni sugerencias. Están ahí, la cara de los cuatros en el más puro estilo de bandas sesenteras en portadas de sus discos, llámense Rolling Stones, The Who y por qué no, un estilo a lo Rubber Soul de Beatles. Los cuatro rostros envueltos en una especia de torbellino. Ahí están, desnudos, primitivos, naciendo, naturales, en blanco y negro, haciendo su mejor carta de presentación en estos largos años.

Corre el río no es sólo un título acertado por una perspectiva histórica. Tiene significado de forma independiente: en el propio disco. Si ya decíamos que el primer largo era bastante tensional, confrontacional y sufrido, y Espíritu era un estadio intermedio (eso no quita que sea un notable ejercicio sonoro) el tercer Lp de Tsunamis fluye suave, natural, como un bello río del sur del país, pero en primavera-verano: calmado, brillante, generoso y con algunos visitantes (hay dos notables apariciones).

Todo parte con Es Suicide, con un inicio a lo Lynyrd Skynyrd. Acá hay folk rock, una espléndida fusión de guitarras eléctrica y acústica a cargo del ya citado Goli y Pancho Fernández. City Monkey (elegido como primer single, ya hay un video disponible en www.youtube.com) es un perfecto himno anti-Santiago. “Sólo necesito un poco de calma/ ¡No en esta ciudad!” canta Goli en medio de unas percusiones alegres y candentes, previo puente para explorar con sonidos rayando en lo folclórico mientras Tsunamis nos describe las bondades de una fuga al norte y al sur del país. Dos opciones para contestar lo mismo: “¿sabes quién eres tú?”. El viaje es esencial para el descubrimiento.

Con Dulce Amor y Libéralo las cosas se tranquilizan bastante. Incluso hay cabida a algo de teclados para hacer todo más dulce y Goli arremete en Libéralo con una arenga en la mejor lírica hippie, predicando amor y llamando
”hermanos” a sus interlocutores, en el más puro estilo Mc5, eso sí que estos últimos tenían fines más combativos.

Pedro es la aventura de Alejandro Gatta, una sólida base rock & roll marcada por la efectividad de José Domínguez, el hombre del bajo. Sigue Desierto, quizás el tema que resume mejor el tercer largo de Tsunamis. Una canción de amor que se fusiona a la perfección con referencias a la naturaleza, otra temática recurrente en el disco. Una canción que corre lento y seguro, hasta que la electricidad la toma, pero no la desmorona ni golpea. La hace más grande, gigante, imponente. Gloriosa. Con un tema como Desierto Tsunamis nos confirma que los años no pasan en vano.

Algo similar pasa con Amanecer, tema cantado por Goli, Pancho Fernández y la camaleónica Anita Tijoux. Con un pequeño homenaje a Morrison con ese “Ride the snake” parte una de los imprescindibles cortes de Corre el río. Si alguna vez se me encargara la misión de recopilar un disco sobre colaboraciones entre bandas criollas, este tema iría seguro. Un coro perfecto con el juego de voces convirtiéndose en un instrumento más, el más potente de todos. Pero en ese disco no sólo iría esta pieza con la voz de Makiza, también habría que incluir el siguiente track, con la notable aparición de Alejandro “Perrosky” Gómez con Gracias Amigo!

Todo termina con Voy a seguirte, la mejor forma con que podría cerrar. Una batería ametrallada, punteos punzantes y las cuatro voces unidas mientras la voz de Goli se esfuerza para llegar a tonos imposibles, transformando a Tsunamis por un momento en un coro gospel, una hermandad certera. Así concluye el viaje por el río que nos regala la banda chilena. Lo bueno es que como buen río, lo de Tsunamis llega al océano. Claro que sí, al infinito.


Andrés Zúñiga.

www.algorecords.com

 




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