Tuvieron que pasar numerosas ediciones de inhallables discos en formato CD-R, para que por fin Sunburned Hand of The Man pudiese entregar su primer disco con todas las de la ley.Si por ahí pudiste bajar alguno de sus incontables discos o si tal vez chocaste de casualidad con alguna edición original, “Rare Wood” no suena muy diferente de lo que podrías encontrarte en los otros trabajos de la banda. ¿A que suenan ellos?
La verdad es que su propuesta es inclasificable y parece ser construida basándose en una serie de improvisaciones que parecieran no tener un rumbo fijo. Un día, discutía con un buen amigo precisamente sobre improvisación.
En que momento el feeling o el acople de músicos funcionaba en pos de una idea final común. La mayor virtud de SHOTM radica en esto, el producto final termina siendo algo absolutamente coherente y fácilmente podría caer en un descalabro sonoro pero no es así.
Una serie de instrumentos se dan cita en conjunto, cubriendo un abanico sonoro realmente impresionante. Nada se escapa dentro de su paleta de colores. Desde la electricidad de sus guitarras hasta percusiones, osciladores, campanillas, vientos, ukeleles, ramas de árboles y cualquier cosa que meta ruido. Todo esta permitido y al parecer no hay reglas que permitan cierto tipo de restricciones. La virtud de todo esto es que suena espontáneo y no a falsa pretensión.
Es difícil establecer alguna comparación sonora con Sunburned Hand of The Man y resulta inútil hacer paralelos con los pocos discos que tengo a mi alcance. Lo que sí esta claro es que ellos no suenan como un grupo dedicado a la improvisación o un grupo de amigos que se juntaron para hacer una larga jam. El sentido de banda jamás se pierde y esto es apreciable en todo su esplendor en los casi catorce minutos que son parte de “Glass Boot”. SHOTM suenan compactos y eficaces y cuesta creer que haya un ente capaz de generar algo así.
“Rare Wood” es un disco complejo, sin prejuicios y atrevido. Hay momentos en que la escuchada es complicada y se requiere un estado mental especial para entrar en su complejo universo. Cuando te enganchas, no hay quien te pare.
Ivan Daguer