Es tan grande la cantidad de ediciones que componen la muchas veces veleidosa y esquiva discografía de Sunburned Hand of the Man, que es imposible enumerar su total de trabajos. Al menos, con las ediciones originales con las que cuento, es posible hacerse una idea global de su sonido y esencia.
Lamentablemente para los curiosos, sus discos más accesibles (en cuanto a distribución), son paradójicamente los que menos representan musicalmente a la banda/colectivo.
“Wedlock” es un trabajo que cae en esta categorización pero por otro lado pasa a ser un punto altísimo dentro de su discografía. ¿Pero por que, si acabo de decir que su sonido no representa totalmente a la banda? Son varios los motivos que justifican mis palabras.
Este no es un disco que goce de coherencia y la verdad es que da lo mismo comenzar con cualquiera de los dos vinilos. La misma suerte corre para sus caras, las cuales no tienen distinciones entre A y B o como sea.
Lejos de sus entregasmas celebradas y con una estructura musical que difiere bastante del característico sonido “Sunburned”, “Wedlock” se encuentra distante de las suaves pero a la vez complejas introducciones que van dando paso a un crescendo que termina en un caos anárquico musical, con sus músicos en un estado de trance absoluto. Esta vez, son improvisaciones sin rumbo alguno y que obedecen a una celebración, en un momento especial para la banda y los allí presentes.
Muchos podrían argumentar y con razón que esta película la han visto en algunos discos de Amon Duul II, Los Jaivas (época “El Volantín” o el primer volumen de “La Vorágine”), Can o Grateful Dead. La diferencia radica en la integralidad de una obra como “Wedlock”. Todo lo errante de su música, cobra un valor infinito al tener el arte del disco en las manos: Numerosas fotos que resumen el viaje a Alaska por parte de la banda para celebrar el matrimonio de dos de sus integrantes, mas una invitación al matrimonio. Visualmente, el disco se muestra como un álbum de fotos, y da la impresión de que estas cobran vida al poner la aguja en el disco. Todo suena demasiado honesto y real, como un conjunto de estímulos, que no necesita de filmaciones para ser transportados al lugar de los hechos.
Quizás suene aventurado decirlo pero tal vez nos encontremos frente a un nuevo giro en la llave musical. Porque esto es algo que va mas allá de un disco conceptual. Aquí, los componentes visuales y sonoros son imprescindibles para comprender un disco como este. Sin alguno de ellos, el álbum no funciona.
Iván Daguer.