El debut de la banda Subalternos es una nueva muestra
de rock fusionado con elementos étnicos,
tal como ha sido la constante desde mitad de los
’90 con una singular intención de crear
una atmósfera folclórica ante un rock
potente, progresivo, pero muy a cuestas de la influencia
que ello marca. Tomando en cuenta el logro que puede
ser tener en nuestras manos un disco de una banda
de Ancud, más que apreciar lo que se vive
por tan bella zona, suena a una nueva reconquista
del rock foráneo. Ante todo, un disco con
fuerza y dirección, pero aún inseguro
en la intención.
En su primer golpe discográfico, son diez
temas de etno-rock potente, media hora de un progresivo
muy alto, tal como lo ofreció Tool en un
primer golpe y que en nuestro país hemos
visto fusionado con folclore, es así como
lo podemos palpar en bandas como Huinca (Santiago),
Mayeutika (Talca) o Zurdaka (Concepción).
Ante todo, canciones densas, formato sabido, con
la novedad de ofrecer esta música ya no como
un clásico cuarteto, teniendo a Daniel Velásquez
a cargo del bajo al mismo tiempo que canta líricas
poéticas que retratan el espacio sureño,
tomando en el último corte (Multiverde) un
tono más directo con crítica social,
alusiva a “las motosierras asesinas”
que hoy acechan el sur de nuestro país, pero
por excelencia es un tono sureño que ya empieza
a hacerse común en las bandas que nos llegan
desde el sur más austral.
Ya en la segunda mitad del disco, con ‘Voy
Llegando’ o ‘Impresión en escala
de grises’ el trío se atreve a dar
un paso más profundo en su raíz folclórica
con una canción acústica, una recuperación
necesaria para el tono que se le intenta dar a este
debut, el cual queda en deuda no por falta de potencia,
sino por la ausencia de ‘fuerza interior’
que pueda tener una banda como Subalternos, ante
todo, hoy en día, puede ser más ligero
el sacar un disco (sin desconocer que aún
cuesta para una banda independiente), pero es necesario
que queden plasmadas las iniciativas personales
de la banda, por sobre las influencias, en función
de comprender sus intenciones.
Kaco San Cristóbal.