Salvajes, gritones y escandalosos son algunos de
los adjetivos que se me vienen a la cabeza cuando
pienso en Los Saicos, la primera banda de culto
made in Perú.
Corría 1964 cuando los hermanos Roberto
y Rolando Carpio, Edwin Flores, Pancho Guevara y
Cesar Castrillon dieron vida a la agrupación
que cambiaría para siempre la historia del
rock peruano y por qué no, latinoamericano
(y quizás hasta mundial).
El rock ´n roll había llegado hasta
las tierras del sur algunos años antes, por
medio de los primeros discos importados de Elvis,
Chuck Berry y Little Richard. En Lima ya había
bandas que tomaban este nuevo sonido y lo practicaban
en público, imitando a los grupos angloparlantes.
Los Saicos no fueron los primeros en aparecer,
pero fueron los primeros en desarrollar un sonido
primitivo y ruidoso por estas latitudes, el que
era acompañado de líricas agresivas
y anarquistas que eran gritadas con violencia adolescente.
Sin lugar a dudas dejaron una marca indeleble tanto
para sus contemporáneos (las agrupaciones
ya no imitaban a las bandas extranjeras, imitaban
a Los Saicos) como para las generaciones venideras.
Bautizados originalmente como Los Sádicos,
los problemas de censura los llevó a quitarle
la “d” a la palabra, quedando algo fonéticamente
similar a la voz inglesa Psychos
Su existencia fue corta, desde 1964 a 1967, y sólo
lanzaron seis singles bajo el sello independiente
DisPerú, trabajo que posteriormente fue compilado
bajo el título Wild Teen Punk From Perú,
un título que no puede estar mejor puesto,
pues refleja en esencia que es lo que uno oirá
al poner play. Poco más de media hora, repartida
en doce canciones de dos minutos y medio de duración
promedio, Poco mas de media hora de rock ‘n
roll veloz, salvaje, al hueso y sin pelos en la
lengua, agresivo y provocador, cargado de energía
adolescente. En otras palabras ¡Puro Punk!
El salvajismo vocal de Edwin Flores se hace patente
en temas como “El entierro de los Gatos”,
“Come on” o la emblemática cuasi
surf “Demolición” (¡Ta
Ta Ta Ta Ta Ta Ta Ta Ya Ya Ya Ya, Echemos abajo
la estación del tren!) “Besando a otra”,
“Ana” o “Te Amo” son bellas
canciones de amor muy al estilo de Buddy Holly,
pero siempre con el sello primitivo de la agrupación,
mientras que “Camisa de fuerza” se va
más por el rock ‘n roll, así
como en “Lonely Star” o “Intensamente”
se puede detectar una dosis de psicodelia. Todo
esto pasado por sonoridades Garage.
Comparables quizás a sus contemporáneos
The Sonics, Los Saicos es una de esas bandas únicas,
que parecen adelantadas a su tiempo. Y es que ellos
pueden hacer que los Misfits parezcan un montón
de niñitos en tontos trajes de día
de brujas, cosa de escuchar los terroríficos
aullidos en “Alcatraz” o “El Entierro
de los gatos”.
Sus canciones fueron hechas hace cuarenta años
atrás y aún suenan frescas, aun se
siente toda esa energía peligrosa al oír
cualquiera de sus composiciones y eso es algo que
sólo las grandes bandas pueden hacer, esas
que pasan a la inmortalidad. Los Saicos es una de
ellas.
Vladimir Garay.