La Nouvelle Vague o Nueva Ola Francesa fue un movimiento cinematográfico de fines de los cincuentas, que agrupó a un puñado de directores que buscaban mayores libertades tanto a la hora de decir cosas, como en los aspectos técnicos de sus films. New Wave fue también la forma eufemística de llamar y ejecutar ese sonido que a fines de los setentas había sido denominado punk, apostando por una vía más pop y comercial.
Y de alguna u otra forma, distintos aspectos de los casos anteriormente nombrados se funden en el proyecto que Marc Collin y Olivier Libaux, un par de connotados músicos franceses, bautizaron de igual forma.
Mezclando bossa-nova más toques de jazz y pop, en este disco homenajean a una serie de bandas ochenteras de lujo: Joy Division, Dead Kennedys, The Undertones, Depeche Mode, The Cure, Sisters of Mercy, P.I.L y más. Para ello reclutaron a seis brasileñas, una francesa y una neoyorquina y las pusieron a cargo de las voces. Las chicas debían cumplir el requisito de no haber oído jamás aquello que estaban cantando.
El resultado es un disco que suena extremadamente elegante, un verdadero deleite para los oídos, y donde la frescura jamás se ausenta, lo que se agradece.
La potencia, rabia y oscuridad que podrían tener los temas originales, aquí es substituida por calidez, dulzura y sensualidad, y esto para nada en desmerito de las versiones, todo lo contrario. Los temas aquí visitados brillan por merito propio y distan completamente de aquellos covers insulsos y aburridos que lo le hacen a uno añorar la versión original, de esos que hay por montones.
Oír a Nouvelle Vague es una excelente manera de reencontrarse con aquellas viejas canciones, mirarlas desde un ángulo diferente y redescubrirlas en un contexto distinto. Un acto entre nostálgico y de pura curiosidad. Afortunadamente la experiencia es positiva.
Vladimir Garay.