Qvaris debe ser el álbum más accesible
y taquillero de la numerosa banda neoyorquina. Da
la impresión de que el hecho de tener la posibilidad
de editar un disco por una compañía
con una distribución mucho mayor, empujó
al grupo a poner toda la harina en un solo costal.
Y este es el gran pecado de este trabajo. Porque
al final, la suma de muchas cosas, conduce a un
desorden y a muchos momentos poco inspirados, carentes
de magia y sobretodo, lejanos a ese ruido anárquico,
tan propio de ellos y que en el fondo es la gracia
de la No Neck Blues Band.
La anarquía sonora, da paso a planas estructuras
rítmicas que recuerdan y trazan paralelos
con algunos trabajos de sus colegas Sunburned Hand
of The Man (en el caso puntual de “Boreal
Glutz”), solo que a los primeros les resulta
mucho menos espontáneo porque simplemente
esto no es lo de ellos, o tal vez si, pero no en
una forma tan explicita como sucede en este caso
puntual.
A estas alturas, el fan de la No-Neck se siente
desconcertado. La intención de resumir todos
sus discos en uno no funciona y toda la aparente
accesibilidad de Qvaris, termina convirtiéndose
en una chatura, que luego de algunas audiciones
conduce al bostezo auditivo. Paradójicamente,
todas las mascaras de una banda que siempre se ha
caracterizado por su generosa oferta de recursos,
ha logrado crear una propuesta sin identidad y con
mas abundancia de elementos débiles que de
puntos altos.
Uno de los pocos momentos rescatables ocurren en
“ Qvaris Theme“ y “The Caterpillar
Herat”, en donde el grupo se acuerda que son
La No-Neck Blues Band y comienzan a desplegar minutos
de caos auditivo, en donde cada uno de los instrumentos
pareciera ir por su propio rumbo, solo manejado
por el instinto de sus ejecutantes pero que al mismo
tiempo, su conjunto, logra una coherencia dentro
del perturbado momento que se produce.
Luego de este momento, el grupo cae en terrenos
mucho más ambientales (“Dark Equs”),
que rememoran las atmósferas del primer Pink
Floyd, con colchones de teclados que suponen un
ambiente psicodélico pero con sus canciones
funcionando a medio camino y sin lograr realmente
un mágico momento.
La ansiedad le paso la cuenta a la No-Neck Blues
Band. Muchas veces, las ganas de conquistar un nuevo
público con un disco más accesible
como este, no logra su objetivo. El hecho de querer
usar demasiados elementos en Qvaris, conspira en
el rendimiento global del disco, tal cual como empresa
con exceso de empleados. Falta un equilibrio que
logre balancear a un disco que de tantas ideas,
termina siendo una de las cosas más flojas
que han editado en su carrera.
Iván Daguer..