New Order
Waiting For The Sirens Call
Warner (2004)



Los musicos de esta agrupación comparten un gran privilegio. Bernard Sumner, Peter Hook y Stephen Morris han formado parte de dos de las bandas de rock clave de los últimos treinta años. Si eso no es afortunado, no sé que lo pueda ser, principalmente porque pocos pueden llegar a estar en una. Mientras que estos tres personajes de bajo perfil han estado en ¡¡DOS!!.
En los setenta formaron parte de Joy Division, con el desaparecido Ian Curtis a la cabeza y años más tarde le dieron vida a New Order y fundaron un camino completamente distinto al anterior, donde se encargaron de traducir emociones en canciones perdurables hasta nuestros días.

Quizás lo más interesante de Sumner, Hook y Morris, es que podrían prescindir curricularmente de su primera banda e igualmente tendrían un lugar asegurado entre los melómanos de corazón, ya que sin duda su obra ha sido vital e importante en la historia de la música contemporánea.
Este año lanzaron “Waiting For The Sirens Call”, su octavo disco de estudio, que a diferencia del rockero "Get Ready" (2001), denota un equilibrado balance entre sintetizadores, los cuales definieron su sonido hace 20 años en paralelo con las guitarras de Sumner.

Para este trabajo se rumoreaba habría un retroceso al sonido más cercano al dance de su último gran disco, "Technique" (1989). Bernard Sumner, el cantante, en un lapidario acto de sinceramiento dijo que eso sería imposible porque ya casi ni salen y no tendría sentido hacer un disco dance, tocando "de oído". En esta sencilla declaración está el secreto de la frescura de cada una de las canciones que han lanzado, incluso las más sombrías. Cada movimiento de New Order es motivado por un sincero convencimiento. Luego de escuchar los once temas, inmediatamente nos viene a la memoria "Republic" (1993), el cual era un disco correcto que tenía un par de muy buenas canciones y sería.

Así es “Waiting For The Sirens Call”, un trabajo correcto, con un par de grandes canciones y no mucho más. Este "no mucho más" está relacionado con haber alcanzado un estándar de composición y sonido que no nos lleva a nuevos rumbos. A diferencia de bandas como The Cure, U2 o del gran David Bowie, y a pesar de ser un ejemplo más de una banda que ha superado largamente su sentido creativo, New Order puede mantener la frente bien alta: no llegan a cliches basados en la percepción que la gente tiene de ellos. Luego de veinticinco años de trayectoria se las ingenian para seguir sonando frescos y atractivos. Y, en esto, mucho tiene que ver las letras de Bernard Sumner que siguen teniendo esa simplicidad cuasi naif que tan bien le sienta a su voz infantil y tratan sobre temas tan alejados de los parámetros de lo "sensiblemente" correcto como computadoras laptop, resacas y castillos de Drácula.

No esperemos que New Order cambie el mundo musical. Eso ya lo hicieron. No le pidamos que se retiren ya que no hace falta, tienen derecho a hacerlo y, además, no están dilapidando lo conseguido con discos sosos y poses ridículas. Este trío se limita a aplicar sus máximas minimalistas: hacer música simple y sincera, tal como lo era la música de Joy Division pero con un sonido diferente.






Alejandra Bustamante.







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