Uno de los discos más hermosos del 2002. No cabe duda. El segundo trabajo del cuarteto islandés es un bello trabajo, basado musicalmente en una perfecta mezcla de instrumentos análogos y electrónicos.
“Finally we are no one” es un disco lleno de texturas que evocan ciertos momentos de tu vida. Te acuerdas de tu ñiñez, de tus momentos de trizteza y también de paz interior. En cierta forma, logran un clima cercano a lo que genera Sigur Ros en su último trabajo, es decir, intensos momentos de sensibilidad y humanidad.
Musicalmente, el disco navega por aguas recorridas por Aphex Twin y Boards of Canada, que vendrían a ser los referentes para Múm. Tampoco habría que olvidar a Belle and Sebastian o a algunos momentos de su compatriota, Bjork. Pero la verdad es que el cuarteto islandés tiene su propio concepto sonoro que los hace marcar ciertos distancia con respecto a los nombres recién citados.
“Finally we are no one” es un álbum que te golpea por los cuatros costados, penetrando irremediablemente en los más profundo de tu corazón. Es entonces cuando comienzas a recordar y pensar cosas, te pones sensible y la verdad es que es bueno sentir ese tipo de emociones de vez en cuando.
Ivan Daguer .