Luego de numerosos proyectos en solitario que lo
mantienen bastante ocupado explorando las arenas
del free jazz, Thurston Moore se decide a realizar
un disco de canciones. “Rather Ripped”
(el último trabajo de Sonic Youth) había
sido concebido originalmente como un disco solista
de Moore, pero finalmente, este decidió poner
aquel material en servicio de su banda.
Lo anterior logra mayor peso aun, al ir escuchando
el disco. Temas como “Wonderful Witches +
Languaje Meanies” o “Trees outside the
Academy”, trazan una directa relación
con su banda y dan fe de las fuerte influencia de
Moore en el actual sonido de su banda. Afortunadamente,
el resto del material es mucho más intimista
y cálido, el cual se ve intensificado por
el preciso aporte de sus miembros, una mezcla de
viejas glorias como Steve Shelley (Sonic Youth)
o J Mascis, más nuevos valores (o ya no tanto)
como lo son John Moloney (Sunburned Hand of the
Man), Lesllie Keifer, Samara Lubelski y Christina
Carter. A diferencia de muchos discos, la entrega
de cada uno de los músicos invitados es claramente
palpable, lo que deja ver la simpleza que tuvo la
grabación del disco, descrita por Moore,
como un proceso muy natural y espontáneo.
¿Un disco folk, como por ahí se mencionó?
Nada de eso. Canciones de estructura convencional,
en los que la guitarra acústica y los violines
solo son parte de un montaje básicamente
eléctrico.
Las imágenes que se incluyen al interior
del disco, muestran al músico en diferentes
etapas de su vida. Desde aquella en la que aparece
posando (muy joven) con el “Metal Machine
Music” de Lou Reed (considerado por algunos
como el disco noise definitivo) hasta algunos textos
antiguos que lo muestran sumergido en pleno en la
escena neoyorquina.
No es que “Trees outside the Academy”
vaya a ser un disco que logre algún tipo
de revolución sonora o algo así, de
hecho esta muy lejos de lograr un objetivo de este
tipo. Lo valorable es encontrarse con un trabajo
que tiene la virtud de develar en gran forma un
puñado de canciones intimistas, que logran
placenteros momentos sonidos, sin la necesidad de
forzar nada ni a nadie.
Iván Daguer