El nuevo disco de The Mountain Goats es una entrega
sencilla, honesta. Para empezar, es muy interesante
la búsqueda de Jack Darnielle en cada disco,
en cada gesto. A sólo un año de la
edición de “The Sunset Tree”,
ya por ahí un disco invisible, dentro de
una tropezada discografía sus trabajos hoy
no hacen más que seguir extendiendo la calidad
de este prodigio músico. Su minimalismo está
marcado por su guitarra y su poesía escrita
en el aire. Música en ruinas, triste, envolvente,
cómplice. Lo de Darnielle es un lujo no dispuesto
a primeras oídas, es más bien un gusto
por lo más honesto de la canción de
autor. Poco a poco es sencillo que el aire sea un
instrumento más.
Este registro contiene 12 cortes breves, similares
e hilvanados. Lejos de ser un autor que te imponga
sus visiones, que haga de vida una canción,
lo de Darnielle va sólo por el camino de
contar historias en ritmo, sin mayores pretensiones
las canciones están ahí y se pegan,
se repiten, y no incomodan. Luego de tantos intentos,
este no es un disco de consolidación o de
prueba, es más bien una entrega de cortes
a tono con la evolución (ya netamente interna)
del artista con sus creaciones. A pesar de que la
guitarra predomina, son instrumentos de ejecución
muy a tono con su propuesta lo que les vale la presencia,
un chelo o un piano acompañan la travesía
que, a diferencia del título, nunca fue en
solitario.
Insisto, “Get Lonely” es un espacio
para quedarse solo, en silencio con uno mismo y
hacer las cosas para sí. Tomarle un pequeño
cariño a todo lo que está cerca y
compartir la convicción, la idea más
sencilla de la vida según Jhon Darnielle.
Kaco San Cristóbal.