El karma viene a ser en muchos casos una fuerza
espiritual que, en sueños, puede traspasar
tu vida. A grosso modo es eso lo que intenta plantear
la banda My Sleeping Karma en su disco homónimo.
Es que el cuarteto alemán viene a consolidar
el rock progresivo enraizado en la sicodelia setentera
más actual. Seis temas en casi cuarenta minutos,
seis temas extensos y galopantes, removidos de la
base más pegadiza del rock visionado, extendido,
un post-rock con groove y dinamismo enérgico
y calculado.
Seis pistas elaboradas con lentitud, su música
no se empina sobre una aceptación absoluta,
sino que oscila entre una progresividad callejera
-23 Enigma- galopante y americana, un golpe de solidez
y control, pero es ‘inTENtion’, su primer
corte, el que viene a mostrar las bases de una atmósfera
delicada y en evolución, un lisérgico
paseo por notas oscuras y números que se
diluyen infinitas veces. El cuarteto si bien mantiene
la formación básica de banda rock
para dar rienda suelta a un incesante paseo entre
la experimentación más setentera con
quiebres dominantes en la más pura clave
de distorsión. Todo junto, fusionado. Ecléctico.
En sí, la propuesta del cuarteto se encuentra
conjugada conceptualmente, sus temas resultan una
suerte de re-escritura del tema anterior, un viaje
netamente evolutivo. Claras reminiscencias de atmósferas
de revival al rock más volátil y experimental,
apocalíptico, desde el Pink Floyd de Gilmour
hasta las sesiones con mayor densidad de Tool. Un
sueño profundo con energías despiertas,
un viaje elevado de rock alterado, instrumental
y sicodélico, cielos de fuego y mares eternos
se dibujan un cuento de principio a fin sobre seis
naves germanas de circulación espacial que
avanzan al infinito.
Kaco San Cristobal
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