Un disco mas en la carrera de Matt Valentine y su
pareja, Erika Elder. Tantos registros, que hay que
proceder con cautela a la hora de conseguir algo
de ellos. Por eso quizás, es interesante
invertir unas monedas e investigar como están
sonando en su primer disco de (relativa) distribución
masiva.
Con una banda de peso, como los Bummer Road, integrada
entre otros por Samara Lubelski, Tim Barnes y J
Mascis, los ex The Tower Recordings se las arreglan
para salir bien parados con un disco relativamente
accesible, muy distante de algunos ejercicios sonoros
que muestran en algunos discos y también,
con muchísimas reminiscencias de su anterior
banda. Esa cosa rica en arreglos y que juega constantemente
con la sorpresa para el auditor, sigue presente
allí pero con una estructura más rigida
y pensada para ser usada en un formato de banda
de rock and roll, con batería, bajo y varias
guitarras en uso.
Cada canción resulta ser un acertado ensayo
psicodélico. Muchas sorpresas, llenas de
oníricos adornos, no necesitan de mucho para
sumergirte en un placentero viaje sonoro que pareciera
en momentos no tener control; y a medida que analizas
sus trabajos, descubres que no es casualidad.
Por otra parte, las entregas fallidas (en términos
de acercarse a una premeditada accesibilidad) de
comparsas como la No-Neck Blues Band o Jackie-o
Motherfucker, obligaban en cierto modo a Valentine
y Elder a marcar una diferencia y vaya que salieron
airosos del paso. “Green Blues” gana
la carrera, sencillamente porque supieron mantener
algo que los otros no pudieron: Frescura.
Matt Valentine y Erika Elder marcan con este disco,
un cierto quiebre en la dirección musical
que traían y esto quizás, podría
suponer un nuevo color a su compleja paleta sonora
con consecuencias en una No Weird Americana, que
ya comienza a evidenciar los primeros síntomas
de cansancio y que pide con urgencia, algún
tónico salvador.
Iván Daguer.