Leo Quinteros

1A
Cápsula Discos (2004)


La escena del rock chileno de estos últimos años, se ha visto envuelta paradigmáticamente en una escena principalmente dominada por bandas, en el concepto que esto significa: un grupo de tipos que sumando sus propias características creativas dan como resultado una banda musical. Quizá al trabajo de solista, que también no podemos negar que es parte integrante de la música popular, sea cual sea su apellido, a ciertos puristas le cuesta adecuarse un poco. Quizá de mi parte es un prejuicio gratuito contra ellos, pero tampoco puedo negar que nunca eso me ha dejado de llamar la atención. Aún así, fuera de como se hagan las cosas y de cómo se les nombre, “1ª” es un disco esencialmente compuesto por canciones.

Así de simple. Canciones por cierto, elaboradas con un gran gusto melódico, tanto instrumental como vocal, cercano a estilos como el de Lennon o el de Spinetta; con un desarrollo lírico impecable, profundamente irónico y a veces hasta crónico; pero a la vez muy lúdico, simple y de gran conciencia. Un disco dinámico, con recursos musicales quizá no tan nuevos o novedosos, pero que logra captar la atención del oyente desde el primer tema.

Un ejemplo de estos recursos es la especial inclinación de Quinteros por arreglos minimales, derivados, supongo, por el sentido “performántico” a la que todo músico (sobre todo si este va tomando poco a poco peso en la escena), debe atenerse casi como una ley. Aunque esto pueda verse como una limitación o simplemente "una pose" de Quinteros, creo que resalta más la entrega de éste y potencia el concepto que al final nos quiere dejar, otorgándole un sello totalmente propio, aunque no por eso signifique que sea original.

Una canción desconsolada abre el disco: “Gente Desconocida”, con un acompañamiento ligero en las guitarras, y una base rítmica sencilla. Un especial énfasis en el tratamiento vocal se hace también presente en “Tu Show”.

“Inundándonos”, “Fumadores” y “Carmen”, se inclinan por un pop bastante estilizado y refinado, sin dejar de dar coherencia a los formatos explotados por Quinteros, en su esencia; a veces una búsqueda de sonidos más sintéticos, como es el caso de “No soy yo” que destaca con un insistente acompañamiento a la Steve Reich o como “en vez de nadar, beber”, donde la guitarra se ahoga en una serie de vibratos acuáticos y una base rítmica muy simple; Como también destaca la exploración de sonidos más crudos y rockeros como en “Pies en la tierra” o “Marca oficial”, ambos con la colaboración del Ex-Solar Alejandro Gómez. La última canción, “Querer ser feliz”, es lapidaria. Solo con la voz y un sonido de guitarra cruda, Quinteros logra cerrar una dialéctica redonda, de carácter íntimo y pero sin dejar de tener una fuerza atractiva para cualquier oído.

En fin, un disco completísimo, ecléctico, brillante y de propuesta sólida.





Llanco Barrera.







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