La primera vez que escuché hablar de La Habitación Roja era de su gira con Congelador por España, que eran unos rockstars indies y que la música que logran hacer es fidedigna de aplausos y alabos. Compré el disco lleno de expectativas por todos los comentarios fabulosos que lo rodeaban y créanme que fue toda una decepción. No rotunda, sino, que parcial ya que se esperaba mejor calidad y un mejor sonido de este cuarteto valenciano.
Cuatro, titulo del disco, logra llamar la atención por sus guitarras suaves, melodías pegajosas y una voz que hace recordar mucho a Calamaro de los Rodríguez, y que desde el primer minuto da una dosis de rock pop español. El primer tema, “La Soledad del Corredor del Fondo”, nos da una buena muestra de lo que es el rock español, con unas secuencias pegajosas, guitarras flojas y que no hacen nada por demostrar que es rock lo que sé esta haciendo acompañada por una voz que sabe destacarse claramente por su diferencia con el ritmo.
Uno cuando comienza a escuchar un disco con un tema regular, lo único que quiere es que la próxima sea mejor, y por eso en mi caso, adelanto y aprieto play para buscar un buen tema y es eso lo que precisamente encuentro a continuación, con una letra adecuada para la melodía y guitarras que ahora sí merecen ser reconocidas. “Cuando te hablen de mi”, es verdaderamente el comienzo de un trabajo con altos y bajos, con canciones buenas y que merecen estar en un disco aparte, como también es el caso de “Nunca pasa nada”, que es sin duda el mejor de los trece temas, ya que contiene una letra genial con frases de Jorge realmente irónicas, acompañadas con guitarras de buena factura y sumadas con percusiones que hacen que el tema sea el plato fuerte del disco, esto agregado con un postre delicioso que es “Dices que no” donde se aprecia claramente la estampa del rock europeo con unas melodías sabrosas y una batería que hace recordar en pasos a Coldplay.
Pero si el disco tiene altos, estarían también los bajos donde no se puede dejar de mencionar a temas como “Viaje alucinante”, “Los cuatro jinetes del Apocalipsis” y “Réquiem”, donde se dan melodías flojas y sin fuerza, que fácilmente se catalogan como baladas españolas, pero de las malas.
Es aquí, donde precisamente se detiene el disco y lo único que se puede decir es que no llena todas las expectativas, pero que sabe como arreglárselas ya que a veces solo un par de temas logran salvar todo un trabajo.
Francisco Javier Valenzuela.