Kraftwerk
Minimum-maximum
EMI (2005)



¿Es finito el mundo de los sintetizadores estirados y el menjunje híbrido de líneas -rítmicas y melosas- pegadas unas sobre otras? Hace más de treinta años en Dusseldorf, Kraftwerk lo hizo casi todo. O por lo menos dio el puntapié para que otros tipos enchufados al sistema eléctrico vieran parir bandas como Depeche Mode, Yello, Yellow Magnetic Orchestra o los mismos New Order.

Quizá hoy las sorpresas escaseen en esta escena, a pesar de que en cualquier multitienda ya es posible adquirir mezcladores y sintetizadores. Y en parte esto mismo responde la pregunta inicial. Lo cierto es que Kraftwerk es un referente obligado a la hora de escribir o pensar el techno y la movida electrónica donde sea: pensemos en un Atahualpa Yupanqui para la trova altiplánica o en unos excitados Luna Sea para el j-rock. Esa onda, esa categoría, en ese puesto de la jerarquía.

Ahora, en “Minimum-maximum”, y a sólo un par de años de la reunión del dúo fundador: Ralf Hütter y Florian Schneider; y tras diecisiete de sequía discográfica, la banda apuesta por la vanguardia, en un intento por vencer a la tradición y de paso a su etiqueta de clásico. En efecto, el cuarteto que cierran Fritz Hilpert y Henning Schmitz trae una dosis de minimalismo muy ad hoc a su estética de hombres-máquina, la invitación/declaratoria del comienzo, con “Man machine” en una toma en vivo de la escala del tour en Varsovia.

Esta placa doble contiene veintidós tomas en vivo de la gira de Kraftwerk alrededor de países principalmente europeos, en la línea del show que presentaron en su exigua visita a Chile, el año pasado.

Las casi exactas dos horas de música están llenas de timbres de lugares comunes de nuestro entorno; versos en alemán y francés; y esos detalles en la melodía (“Tour de France Etape One”, es un buen ejemplo) que hoy se extrañan en las raves, la máxima expresión contemporánea del movimiento. Kraftwerk trae synthpop, aunque también se revuelcan infieles al pop robótico, en algo así como lo que hacía Devo. La mayoría son canciones bailables y juguetean con las voces distorsionadas por un vocoder a ratos molesto.








Alejandro Jofre
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