Koyi K Utho
Mechanical human Prototype
Independiente 2004



Las bandas que hoy pretenden el sonido más corrosivo posible han comprendido que los viejos esquemas planteados por el metal ya no asustan a nadie. Las soluciones hace años obtenidas por agrupaciones como Metallica, Megadeth y en casos ya más extremos, como Cannibal corpse y Monstrosity ya saben a solo ruido lleno de amenazas inocuas contra las creencias de la sociedad. Los que no fueron asimilados por el mainstream, como modelos “anteriormente rebeldes, hoy beneficiados por la sociedad”, se han quedado en el ostracismo más abyecto, con un discurso que cada vez tiene menos adeptos porque sus preceptos parecen sacados de historietas oscuras y mal redactadas. El metal contemporáneo, cuando quiere aterrorizar de verdad a su audiencia, acude a nuevos temores, más reales que el diablo, Satán, mandinga, el ñangas o como lo quieran llamar.

El verdadero motivo de temor de estos tiempos es el futuro y la decadencia humana que para muchos va en inevitable e imparable progreso.
Koyi K Utho, banda bogotana de creciente popularidad en la escena de su ciudad, recurre a ese discurso, acompañando la vieja agresividad de las guitarras distorsionadas con el poder de la nueva tecnología, poniendo en claro que no hay que buscar al demonio debajo de nuestros pies, ni mucho menos en los olores del azufre perdido, sino más bien en la transformación que ha tenido el hombre con su contacto con las máquinas y en su proceso acelerado de “deshumanización”, acercándose más a la labor de procesar como fría computadora la información a su alrededor y alejándose del fluir de la sangre de su cuerpo en irregular desprecio por su condición natural. Sin embargo, en Koyi K Utho no hay un discurso hippie de vuelta a las viejas tradiciones y a las conductas de antaño, sino más bien una especie de amor-odio por ese acelerado cambio que nos está transformando en algo más que en seres de carne y hueso.

En su discurso hay una fantasía cyberpunk donde es inevitable la combinación de ese morboso entusiasmo por la llegada de tiempos más mecanizados y el pesimismo irremediable que no deja, en medio de su pobreza espiritual, de ser seductor.

El sonido de Koyi se aleja de virtuosismos y más bien se centra en taladrar oídos, en una fuerte mezcla de trash con tecno en su más violenta expresión, buscando también elementos en el digital hardcore. Su intención con las máquinas es buscar la velocidad deseada que envenene aún más el ambiente creado por la voz principal, interpretado la mayor parte del tiempo de manera gutural por un personaje llamado Cartridge, de casi 190 centimetros de estatura, de contextura musculosa, que se presenta ante su afición con una extraña estética que combina maneras góticas y similitud manga tomada de peliculas como Evangelion o Akira, hallándose rodeado de otros cuatro buenos aspirantes a androides que toman su papel en la parte instrumental.

Mechanical human Prototype es un disco que se pudo haber creado en cualquier parte del planeta y por haberse hecho en Colombia, a muchos radicales les parecerá copia de otros trabajos y de artistas como Marilyn Manson o Rammstein. La verdad es que, quienes nos acercamos a este trabajo con menos desidia, logramos hallar en Koyi K Utho una de las propuestas más originales del momento en el continente americano y quizás una muestra clara y fehaciente que el metal aún tiene cómo responder a su eterno papel de sacudir a los oyentes (hasta acudiendo a versionar Personal Jesus, de Depeche Mode, en una interpretación que el mismo Martin L. Gore podría calificar de perturbadora), renovando sus palabras e intenciones e inventando nuevas caras al miedo que este tipo de artistas quiere provocar en nosotros.





Jose Gandaur.



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