Si bien estoy de acuerdo en que la música esta lejos de una receta culinaria donde abundan las medidas exactas, es posible realizar un disco con dosis necesarias de varios sonidos, entre ellos, un poco de folk, mezclado con un pop más bien electrónico, una justa porción de jazz y una sensibilidad digna de cualquier artista.
Gracias a todos estos elementos, la artista noruega Hanne Hukelberg logró dar vida a su primer disco editado hace algunos meses, pero que viene presentando al público desde hace casi dos años gracias a unos EP `s que andan dando vuelta por ahí (muy lejos de Chile obviamente).
La dulce voz que Hukkelberg también tiene referentes contemporáneos, que hace recordar por momentos a la etapa más arriesgada de la islandesa Bjork. Mientras que en otros temas rememora a la gran Nina Simone, pero en versión moderna y electrónica.
Pese a todos estos antecedentes tan familiares para la gran mayoría, Hanne Hukelberg y sus músicos sí nos logran sorprender ya que a lo largo de los 13 tracks del disco es posible percatarnos de la gran cantidad de elementos de los que se nutrió la artista para llevar a cabo Little Things. Entre ellos se destacan los ruidos de copas de cristal, además de los sonidos de los rayos de bicicleta, todo esto acompañado con piano, violines, acordeón, etc.
A todo lo anterior debemos sumar la exquisita voz de la artista, quien tiene la habilidad suficiente para retratar el sentido exacto de la calma y la nostalgia, ya que logra transportarnos a una infancia plena en donde los pequeños detalles son celebradas con delicadeza gracias a su angelical modo de hacer música.
Sin duda, Hukkelberg realizó un trabajo delicado y lleno de pura emoción en donde se puede palpar no sólo una sensibilidad a flor de piel sino también buenas ideas en donde el pasado nostálgico parece danzar en el aire.
Alejandra Bustamante.