Posiblemente el formato split no sea algo muy famoso
que digamos, generalmente se da en la escena independiente,
pocas copias y a la larga, objeto de colección
para los melómanos.
¿Disco por año?, claro, ese el deseo
y las voluntad de todas las bandas musicales, lograrlo,
cuesta, se necesita de un gran espíritu y
alma. Para The Ganjas las cosas van lentas pero
reales, sin mayores pretensiones van acumulando
discos a su catálogo y demostrando con hechos,
ser la banda más importante de la escena
underground nacional.
El disco menos bullado de la banda, pero no por
eso menos importante ya que después de Laydown
(2005) alberga (a mi juicio) a la mejor formación
que la banda ha tenido a su haber. The Ganjas participa
en este split con tres canciones: “La Lluvia
no Quiere Caer”, “Black Siren”
(Fuma y Mira 2004) y “Laydown” (Laydown
2005).
Rock. Dub, Psycodelia, un collage interesante para
ser mostrado al país trasandino, pero para
los fans de este lado de la cordillera, un disco
sin mayores sorpresas y con falta de pretensiones
ya que en este split no se incluye nada nuevo de
lo que ya le conocemos. Con tres discos ya editados,
pienso que la banda pudo haber aspirado a más,
tienen las herramientas para proponer cosas nuevas.
Para The Ganjas queda el gusto de editar un nuevo
trabajo en un país en donde para las bandas
chilenas siempre es difícil llegar y para
los fans chilenos que poseen el disco, queda el
consuelo de tener consigo una rareza y el gusto
por conocer a una nueva banda.
El otro lado de la moneda corresponden a los curadores
del disco, la banda Jacqueline Trash. Ellos oriundos
de la Argentina, pertenecen a la nueva camada de
bandas emergentes y que junto a los Álamos
han tenido un pequeño acercamiento a nuestro
país. El rock argentino siempre se relaciona
a propuestas más de rock and roll que sicodélicas.
The Jacqueline Trash nos muestran un sonido psicodélico
basado en guitarras, teclados y batería,
por momentos logra crear sendas paredes de sonido,
sobre todo para el tema que abre su set. La intensidad
continúa y la interpretación de su
segundo tema comienza aun más fuerte y con
otro ritmo, ya que la guitarra con la batería
logran una comunión entre si, pero que se
va perdiendo a medida que va transcurriendo la canción
ya que van apareciendo sonidos marcados por sendos
riffs, pero esa atmósfera nuevamente se retoma
y aparece ya en el final para nuevamente encontrar
aquella “sonic redemption”.
Posiblemente la banda trasandina quiere al igual
que The Ganjas mostrar hasta donde son capaces de
llegar, ya que tampoco se aprecia un concepto integral
en el set. Pero lo importante es que se logran tomar
conclusiones y esperar lo que puede suceder con
él larga duración y así entender
por completo el trabajo de esta banda.
Alvaro Daguer.