Es difícil hacer las cosas rápido.
Esa es la tónica del tercer larga duración
de Guiso, una banda que saca radiografía
al presente del rock nacional. Ante todo, por sonido,
variaciones y propuesta, este es un álbum
que suma las partes de un proceso lógico
en la banda, ya sea en su modo de componer la música
o hacerse cargo de un proyecto independiente. Por
una parte, es impensado apostar por una tercera
placa repitiendo “esos tres acordes que te
hacen bailar”, entendiendo que ya la banda
empezaría a probar con otras cosas, como
grabaciones digitales o formatos más abiertos
para su canción, ya abierta a diferentes
ideas y propuestas durante la composición.
Por otro lado, diversos matices otorga el camino
musical que resulta de la unión de los hermanos
Alvaro y Alejandro Gómez – blues mediante-
y la exploración sónica de Álvaro
Guerra –demostrada en su programa radial-
y Bernardita Martínez, quien se hace cargo
de una banda que obtuvo un piso que trabajó
en función de más bandas (Algo Records)
o más discos (Perrosky). Y claro, no es un
trabajo menor, ni mucho menos solapado, su recepción
así lo avala; autoría en la grabación
y dos temas suyos entre los primeros cinco cortes.
El toque femenino en la preparación de este
disco da un sabor que se nota de principio a fin.
Son doce cortes variados, un disco que demoró
dos años en salir a la luz, y bien valió
el tiempo tomado desde “4+1”, así,
encontramos rock and roll con sello de banda, dejando
evocaciones más obvias al rock setentero,
sin dejar el deseo de sonar mejor. A las ya nombradas
apariciones de Bernardita (‘Siempre’
y ‘En el camino’) se vislumbran temas
más calmados en clave rock (‘Quise
a boggie’, ‘La Intención’
o ‘Cine’). Por su parte, hay cosas más
íntimas como la impensada ‘Violeta’
y una especial vuelta de mano, con Goli invitado
al tema ‘Tsunami’, un tema de sentido,
muy similar al efecto de Perrosky en ‘Gracias
Amigo’, presente en el último disco
de aquella banda. Pero esas son las excepciones,
porque de por sí los cortes de Guiso mantienen
el sentido de música del garage, canciones
cortas y directas, preciso.
En síntesis, encontramos que para Guiso
el camino que debía trabajar en esta placa
era algo necesariamente nuevo, y viendo cómo
el proceso denota tiempo y variaciones compositivas
encontramos un álbum que da certezas y matices
a un grupo que ya con tres discos de factura puede
hablar de “sonido real”. La diferencia
del tercer disco (presente ahora último en
similares como The Ganjas o Familea Miranda) hace
ver lo difícil que es hacer las cosas bien.
Kaco San Cristóbal.