Siempre ha sido impresionante el resultado que logran algunas
mentes cuando, cansadas de trabajar en el típico formato de banda de rock (o banda de lo que sea), buscan el refresco en buena dosis frente a máquinas, computadoras y la siempre individual tarea de crear música frente a teclas. Kieran Hebden – o el hombre de Four Tet- muy bien lo sabe y lo demuestra, desde que a fines de los años noventa se sumó a la experimentación electrónica con este proyecto de “folktrónica” como lo autodenominó el mismo. Pero Four Tet, sin duda, ha dejado de ser un mero proyecto para convertirse en hogar de las inquietudes musicales de este ex integrante de la banda Fridge.
Así es como el 2005, Four Tet nos asalta con este “Everything Ecstatic”, un disco que continúa en la senda de sus trabajos anteriores, sonando a mitad entre lo orgánico y lo netamente electrónico. Es sorprendente la solidez de un trabajo que, si bien no difiere mucho de sus entregas antecesoras, resuena como una actualización de su sonido de lo más digna. Baterías juguetonas, ritmos pegadizos, algunos pasajes que se acercan al kraut, la IDM interactuando con esos toques de free jazz que terminan volviendo caóticos varios temas (“A joy”, “Sun drums and soil”), sin llegar a sonar pretenciosos ni intelectuales. Lo importante siempre ha sido el ritmo, de ahí en adelante, capa a capa, se van construyendo los temas, con la minuciosidad de un cirujano.
Ante tantas propuestas difíciles de la electrónica que no siempre apunta a la pista de baile, se agradece lo directo de este disco. Porque Hebden cuida hasta el último detalle, se nota, pero deja fluir, asimismo, el ritmo, en beneficio del oyente, cansado de atmósferas inteligentillas y viajes sonoros a ninguna parte. Especial para caminar por la ciudad.
Cristóbal Cornejo.